jueves, 7 de octubre de 2010

El gobernador Herrera viola la Constitución federal y le impone rectora a la Universidad de Durango


EDUARDO SUÁREZ

Para agradar a quien lo antecedió en el puesto, el mandatario entrante de Durango, Jorge Herrera Caldera (PRI), ha estrenado su estilo de gobierno, de rompe y rasga, enfilándolo contra la Universidad Juárez del estado.

Hace unos días, sin decir ni agua va y, por lo tanto, sin que mediara consulta entre las partes, instruyó a los diputados locales de su partido, que forman mayoría, y —como es obvio— éstos aprobaron de inmediato la iniciativa del propio ejecutivo para reformar la ley orgánica de la UJED.

Acto seguido, en un gesto igual de autoritario fue impuesta una rectora interina, la cual resultó no ser otra que la misma persona que impusiera el ejecutivo estatal del pasado inmediato para sustituir como secretaria de Salud a un prestigioso médico de izquierda que se negó a ser manipulado.

Aparte de inconstitucional, no existe ni una razón válida que justifique tan desmesurado atropello. Lo que persiste es la inquina volcada en su oportunidad por el ex gobernador Ismael Hernández Deras encima de la casa de estudios.

Y es que la Universidad Juárez del Estado, no obstante el hostigamiento insolente, la injerencia gubernamental indebida y los recortes presupuestales sin fin a los que la hubo sometido aquél en su sexenio, logró cumplir con decoro los objetivos que la sociedad le trazó.

Ahora la UJED trata de renovar en paz y en libertad su cuadro dirigente. Pero lo que no le perdona Hernández Deras a esa comunidad es que, ante su acoso perenne, decidiera no chuparse el dedo. En vez de permanecer pasivos, los alumnos, maestros, investigadores, artistas y trabajadores administrativos decidieron apelar a los ciudadanos.

Éstos no les regatearon su apoyo ni su solidaridad. ¡Cómo iban a escamoteárselos, si durante la administración de Ismael en Durango, más que en cualquiera otra entidad federativa, no sólo se desató la ola de secuestros y se desbocó el narcotráfico —con el involucramiento ostensible y probado de funcionarios del gobierno local—, sino que aumentaron a tope los suicidios de niños, el desempleo creció en un grado casi exponencial y las instituciones públicas de educación superior quedaron poco menos que abandonadas!

En contraste sobran testimonios de que, mientras se mostraba insensible ante las necesidades acuciantes de la primera casa de estudios del estado, el político de marras atendía con celeridad —presumiblemente a costa del erario— hasta los requerimientos más nimios de personeros de Elba Esther Gordillo, Fox, Calderón Hinojosa y Peña Nieto.

Como es lógico, tal estado de cosas, esa obsecuencia y la exhibición de muchos trapos sucios de la administración priista que hoy hereda Herrera, se dejaron ver —y muy claro— en las urnas, en el proceso que concluyó en fecha reciente. No le hace que se hayan vuelto ciegos momentáneos los magistrados del Tribunal Federal Electoral.

Pese a lo dicho, autonomía universitaria es, en palabras de Alejandro Gómez Arias, “el gobierno democrático de la universidad ejercido por alumnos y académicos en un equilibrio de autoridad y poder”. (Revista Buelna, Sinaloa, México, abril de 1979). Cualquier injerencia externa es inaceptable, así sea por el socorrido expediente —exigido por el Banco Mundial, la OMC y el gobierno salinista en turno, a través de la SEP— de andar condicionando los subsidios.

No hay otra vía legal, ni más dinámica y válida que la autonomía, para que esas casas de estudios garanticen la difusión eficaz de la cultura, el desarrollo del quehacer científico y la transmisión del conocimiento dentro y más allá de sus muros. ▪

Siguen cabos acerca de la inquina de Ismael contra la Universidad Juárez


Un libro añejo que resultó más bien cándido:
"trapos sucios" del ex gobernador Hernández

EDUARDO SUÁREZ / Durango, Dgo.



En opinión de Gabino Martínez Guzmán -historiador, abogado y funcionario de larga trayectoria al servicio de la Universidad Juárez del Estado (UJED)-, el ex gobernador Ismael Hernández Deras "es una persona inmadura a quien el poder alteró".



Hace dos años, lejos aún del rejuego sexenal que -como vimos- antecedería a la renovación de los poderes locales, dio a conocer confidencias y versiones que mostraron a los lectores de su libro Diario político, ensayo de una historia oral las claves del inmovilismo cívico y cultural en su estado (Durango: Editorial Universitaria, 2008). La pobreza económica de los durangueños, dice, "va de la mano de su pobreza moral", en tanto al otro extremo del espectro social la clase política se refocila y hace negocios a modo, valiéndose del erario.



Desde el enfoque del escritor citado, la mayor parte de quienes componen la sociedad duranguense "no distinguen el bien del mal; no conocen la dignidad ni los conceptos de hombría o amor a la patria. Carecen de valores morales y no protestan contra las injusticias porque (los durangueños) siempre han vivido" en esas condiciones.



Tras la publicación de su Diario..., el autor fue objeto de aplausos. En primer lugar, de parte de los cuadros priistas allegados al ex gobernador Ángel Guerrero Mier. Enfureció, en contraste, a varios de sus compañeros académicos y funcionarios de alto nivel de la administración pública estatal (la de Ismael Hernández y la que se acaba de estrenar, "encabezada" por Jorge Herrera Caldera). Pero nadie osó desmentirlo.



No, desde luego, cuando hizo público que Hernández Deras rentaba un avión de 12 plazas, lujoso y "dotado hasta de jacuzzi", en el cual Ismael viajaba con frecuencia (no con el fin de atender sus deberes como jefe del Ejecutivo local, sino a la ciudad de Los Ángeles, en California, simplemente para que le cortaran el pelo y hacerse la manicure). Tampoco cuando en el libro se sostiene que el de Durango "es un pueblo gobernado por ladrones", que la casi totalidad de cargos públicos "se venden al mejor postor" y que una buena parte de los líderes de la izquierda local (léase los "chuchos" perredistas) "van duro en contra de los ricos, pero (sólo) hasta emparejarse".



Explica: Cuando un político es postulado por el PRI para gobernador del estado, debe tener a su disposición una fortuna suficiente para cubrir los gastos de su campaña electoral. Y en el caso de que no la posea, "tiene que conseguirla. Los constructores se juntan y le hacen llegar al candidato una fuerte suma de dinero". No son hermanitas de la caridad. Luego entonces, debido a esas circunstancias, "los puentes se caen y los pavimentos se despavimentan"... con una llovizna, apenas, la cual hace posible (más temprano que tarde) el encargo de nuevas obras de pavimentación a los constructores.