sábado, 8 de enero de 2011

México. Lo que hay que cambiar


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EduardoSuarez_


CORAZÓN, CEREBRO Y MUCHOS HUEVOS
La vuelta de los rojos

México: momento histórico

DECISIONES 2006


James D. Cockcroft
*
(México: Jorale Editores & Universidad Autónoma de la Ciudad de México, 2006)



PREFACIO
Éste es un análisis sobre la situación política y social mexicana en el contexto de las elecciones del 2 de julio de 2006 y de la coyuntura latinoamericana y mundial. En gran parte es el resultado de mi visita a México, entre el 7 y el 12 de marzo de 2006.
Hice una investigación que incorporó 16 entrevistas y 21 consultas con gente destacada de México que ha dedicado muchos años al análisis y activismo político para que se mejore la vida de todos los pueblos de los “muchos Méxicos”. Todos nosotros somos vistos dentro y fuera del país como intelectuales o artistas “de la izquierda”.
Todos estamos de acuerdo que en vísperas de las elecciones de 2006 México está viviendo un momento histórico casi sin precedente debido a su crisis institucional y social, y la situación de peligros y esperanzas en América Latina1 y el mundo. Algunos fuimos oradores en la inauguración del Primer Encuentro de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad convocado en México en el año 2003. Como miembro de su Coordinadora Internacional, y no sólo por ser autor de muchos libros sobre México, creo que tengo el deber de presentar este análisis y circularlo a un público nacional e internacional.
Durante mi más reciente visita a México, del 7 al 12 de marzo de 2006, apliqué irregularmente el cuestionario de siete preguntas obligatorias y dos opcionales que aparecen en el Apéndice 1. Dejé mucha flexibilidad para las y los individuos entrevistados y grabados normalmente por una hora o más. En algunos casos, no hubo grabación por deseo de la persona entrevistada. Después de mi visita usé el mismo cuestionario con gente que no tuvieron suficiente tiempo en México y decidieron responder por e-mail. Todos están en la “Lista de personas entrevistadas y consultadas”, Apéndice 2. Aprendí mucho de las varias interpretaciones que fueron presentadas muy inteligentemente por las y los entrevistados, unas en fuerte oposición a otras.
En estas páginas he tratado de presentar la realidad mexicana en el contexto mundial y hacer muy clara mi propia interpretación, o sea mi opinión basada no solamente en lo que he observado en mis recientes viajes a México sino durante una larga vida dedicada al estudio de mi querido México y su historia. Los lectores deben saber que en 2005 firmé la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y sigo apoyando a los zapatistas críticamente, como siempre lo he hecho y lo seguiré haciendo.
Me siento obligado con las y los mexicanos de quienes he aprendido tanto durante las décadas de mi vida como historiador, sociólogo y activista en las luchas en defensa de la humanidad. En esta obra trato de cumplir una parte de mi deber en dos maneras. Primero, les informo de las fallas que veo en el conocimiento público mexicano de los últimos cambios radicales en América Latina y de los planes actuales del imperialismo estadounidense de lanzar más guerras en todas partes del mundo. Segundo, les presento algunos de los peligros y oportunidades que veo en su democracia apenas incipiente y sus luchas populares.
Siempre en mis visitas a México todo el mundo me pregunta: “¿Y qué piensas tú?” Aquí, pues, se presenta mi respuesta.
He tenido la buena fortuna de recibir el apoyo decidido de toda la gente que participó en este proyecto, y les agradezco profundamente. Quisiera señalar dos personas que han dedicado un esfuerzo excepcional para publicar este documento: Guadalupe Ortiz Elguea, Directora Editorial de Jorale Editores y Oscar González de la Editorial de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y la ONG Paz con Democracia.
Me fortaleció mucho lo que me dijo Oscar, haciendo eco de tantos otros entrevistados, al terminar su entrevista:
Bueno, me da mucho gusto James que esté ahora embarcado con este tema ya que la situación y la coyuntura en México y en América Latina requiere de trabajos y de estudios como este, sobre todo de quien ha tenido el ojo puesto en estos temas sociales políticos y económicos en toda la región... en México hay todavía poca gente que mire hacia el exterior, que intente hacerse de una visión mundialista.
JAMES D. COCKCROFT
Mayo de 2006
PARTE 1
EL MOMENTO ACTUAL EN EL MUNDO Y AMÉRICA LATINA

Vivimos en una situación mundial que nos amenaza con muchos peligros pero también nos ofrece oportunidades. Los peligros incluyen:
• la destrucción de la planeta con armas nucleares
• más guerras y Terrorismo de Estado
• más inversión en armamento
• acelerado tráfico de personas
• más violencia contra mujeres y otras minorías sociales
• más imposiciones de transgénicos en la agricultura
• aumento de la pobreza y de enfermedades como el SIDA en las poblaciones pobres
• una criminalización total de movimientos sociales y disidencia
• hambrunas, sequías, y tsunamis.
Estos peligros tienen sus raíces en la expansión del control sobre nuestras vidas por el sistema económico capitalista y sus imperialismos, sus culturas consumistas, sexistas y racistas, su globo-colonización y su modelo económico neoliberal. El imperialismo más agresivo y peligroso es el imperialismo estadounidense bélico, que está intentando por fuerza de armas convertirse en la única superpotencia de un llamado mundo unipolar para agarrar el control de los recursos naturales y los mercados del planeta.
La realidad es que vivimos en un mundo multipolar que incluye el dinámico polo de los movimientos sociales y una gran mayoría de naciones que apoyan el multilateralismo. La cada vez más aislada “superpotencia” unilateral, el gobierno de Estados Unidos, se revela como la encarnación de Muerte.
Con su estrategia de “la guerra preventiva, global e infinita”, el imperialismo confronta a la resistencia de la Humanidad contra la globo colonialización capitalista y sus guerras sangrientísimas. Esta resistencia popular va cambiando la política internacional, dejando el gobierno ilegítimo, terrorista y genocida de George W. Bush relativamente aislado.
La “Doctrina Bush” de “Long War” (Guerra Larga), presentada en un documento presidencial de marzo de 2006, reitera la Estrategia de Seguridad Nacional de 2002. Declara que Estados Unidos está “en guerra contra el terror” y que la guerra será larga. Dice que se debe preparar “ataques ofensivos preventivos” contra cualquier país que Estados Unidos considera un desafío o un enemigo, sin que Estados Unidos sea previamente agredido. Afirma un posible uso de “armas nucleares”. Describe el presidente venezolano Hugo Chávez como “un demagogo buscando desestabilizar la región” y el presidente cubano Fidel Castro como “un dictador antiestadounidense”.
El documento ofrece bellas palabras para reconocer que la guerra es no solamente para la seguridad nacional y la “democracia” sino también para el “desarrollo político y económico sustentable” y “la inversión en el desarrollo humano”. Sin embargo, la ideología del documento es la del fundamentalismo de “la economía de mercado libre”, lo que la ONG mexicana Paz con Democracia llama “neoliberalismo de guerra”. El documento proclama que el “desafío mayor” es Irán. Según Seymour Hersh en un artículo de abril 2006 hay planes en Washington para atacar a Irán con armas nucleares. 2
Las oportunidades del momento actual en el mundo son la expansión y la incipiente unificación de las luchas populares en defensa de los pueblos del orbe para un otro mundo no solamente imprescindible sino posible, como demuestran los ejemplos revolucionarios en Cuba, Venezuela, y Bolivia. En América Latina, una cultura de miedo creada durante las dictaduras y “guerras sucias” del siglo pasado se va reemplazando por una cultura de esperanza. Desde el Sur soplan los vientos de cambios positivos y esperanzas.3 En breve, el Sur es la encarnación de Vida.
Y soplan también vientos sureños de esperanza y sin miedo desde el corazón de Estados Unidos, o sea la población inmigrante, principalmente las y los de México y el resto de América Latina – “la cosecha del imperio”. Cómo escribe una de ellas:
Contribuimos al Seguro Social 25 mil millones de dólares y producimos una riqueza para la economía norteamericana de unos 2 millones de millones de dólares. Sin el dinero que genera el gigante compuesto por 12 millones de trabajadores tildados de ilegales y de otros 36 millones de hispanos legales reventarían tres sectores importantes de su economía: los servicios, la construcción y la manufactura... Las movilizaciones masivas de los emigrantes contra la política de Bush es solamente un aviso de que el gigante dormido se despertó.4
Las esperanzas soplando de América Latina tienen varias dimensiones:
• los movimientos sociales, con las mujeres, indígenas, y jóvenes en las primeras filas, se profundizan y sirven como el detonante
• de victorias electorales de candidatos de la izquierda o del llamado centro-izquierda como Lula en Brasil o Tabaré Vásquez en Uruguay, incluso potencialmente de Ollanta Humala en Perú, Carlos Gaviria en Colombia, Daniel Ortega en Nicaragua y Andrés Manuel López Obrador en México, aunque una vez elegidos muchos presidentes apoyan el moribundo modelo económico neoliberal, y
• de procesos revolucionarios que generan triunfos electorales de candidatos como Hugo Chávez y Evo Morales y, gracias a la llamada de Chávez por "un nuevo socialismo del siglo veintiuno" y una “Gran Patria” latinoamericana,
• generan debates constructivos sobre los conceptos 'socialismo', 'revolución', y la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), la respuesta al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y a los TLCs individuales entre Estados Unidos y 9 otros países.
• los avances en las luchas populares del Caribe: Puerto Rico (el caso de echar la marina estadounidense de Vieques), la República Dominicana (protestas contra la presencia de tropas de Estados Unidos) y Haití (elección de un presidente no apoyado por Washington)
• debido a una crisis general de sistemas institucionales de dominación, en algunos países como Venezuela, Bolivia y Ecuador hay una transición hacia algo nuevo, pero todavía no sabemos claramente como será el socialismo futuro de Venezuela o de un nuevo estado indígena boliviano, ni de las formas futuras de economías y estados que resultarán de los cambios políticos en lo que José Martí llamó “Nuestra América” y Simón Bolívar (y ahora Chávez) visualizó como “La Gran Patria”.
• Estados Unidos recibe menos apoyo para sus políticas económicas neoliberales y se muestra incapaz de derrotar los nuevos desafíos desde América Latina.
• Estados Unidos sigue perdiendo los votos en la OEA y en los encuentros de los ministros de defensa (Quito, noviembre de 2004) y de los presidentes (enterramiento del ALCA en Mar del Plata, noviembre de 2005.)
En México, poca gente sabe la verdad sobre lo que está pasando en Venezuela y otros países latinoamericanos. Oscar González me dijo lo siguiente y lo he confirmado en mis visitas recientes a México:
Ninguno de los candidatos, ni siquiera López Obrador, ha dado un lugar, un espacio apropiado a un tema tan importante como es este ahora. Por obvias razones estratégicas México tiene que estar en este momento muy cerca de Venezuela, de Cuba y de Bolivia. Es evidente que las circunstancias lo reclaman y lo permiten.
Muchos mexicanos creen que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en vez de ser un gran líder como fue Lázaro Cárdenas cuando nacionalizó el petróleo mexicano, es simplemente otro dictador de Sur América. O sea que los grandes medios de comunicación conservadores han logrado desinformar profundamente al público mexicano.
La verdad es que Chávez es producto, y no simplemente líder, de un largo proceso democrático y revolucionario venezolano que comenzó con “el Caracazo” de 1989 cuando en toda la nación hubo un levantamiento popular contra la política económica neoliberal del Fondo Monetario Internacional (FMI) implementada por el gobierno “democrático” de entonces, o sea el gobierno oligárquico. El proceso se profundizó durante otro levantamiento popular nacional en abril de 2002 en defensa de la democracia bolivariana contra un golpe militar patrocinado por el imperialismo estadounidense y las victorias populares desde entonces contra nuevos intentos de golpes, sabotaje económico y desestabilización.5
Ese largo proceso popular y pacífico de “la revolución bonita”, como se lo llama cariñosamente en Venezuela, está abriendo la puerta a la construcción de una nueva sociedad, ratificada en diez elecciones universalmente reconocidas como honestas y libres desde la elección de Chávez en 1998. El ex presidente estadounidense Jimmy Carter ha dicho que las elecciones venezolanas de agosto de 2004, cuando ganó Chávez el referéndum sobre la continuación de su gobierno, fueron más democráticas que las de Florida y Estados Unidos.
Es una revolución política, social y económica. El pueblo venezolano ha aprobado una nueva constitución, tal vez la más avanzada en el mundo con garantías muy concretas de los derechos de los pueblos indígenas, las mujeres, y los niños, incluso el derecho a beneficios sociales para damas de casa. Consagra los derechos a salud, educación, trabajo, alimentación, un ambiente protegido y la participación activa y protagónica de los ciudadanos.
Rechazando el modelo neoliberal y el lucro como las metas principales, varias “misiones” creada por el gobierno bolivariano han eliminado la analfabetización; han creado sistemas de salud pública y una soberanía alimental; han ayudado reducir la tasa del desempleo a la mitad de la que fue en 1998; y han logrado un ritmo de crecimiento económico nacional de 9.4% (2005.) Ya hay más de 8.000 cooperativas funcionando con el apoyo del gobierno. Las y los obreros han ocupado muchas fábricas. Bajo nuevos sistemas de autogestión y cogestión están operándolas mejor que durante la época puramente capitalista.
Todo esto se ha hecho en una nación que hace diez años tenia 80% de la población viviendo en la pobreza (en 2005 la cifra había caído a 37%.) Claro que hay problemas y errores, pero en Venezuela no hay presos políticos ilegales, no hay cárceles secretas, no hay refugiados internos, no hay tortura o detenciones ilegales. Hay tanta libertad de prensa que los grandes medios atacan Chávez diariamente y hasta dirigen y manejan los golpes de estado fracasados, forzando el Congreso de aprobar una nueva ley de responsabilidad de prensa que todavía garantiza su libertad de expresión política.
Además, se está creando en Venezuela una democracia participativa y protagónica. Cómo dice Chávez: “Si queremos acabar con la pobreza hay que darle poder a los pobres”. Una nueva ley de “consejos comunales” ha legalizado un proceso de democracia directa desde abajo en una manera bastante parecida a los Juntos de Buen Gobierno zapatistas en México. En muchas comunidades venezolanas se ven retratos del subcomandante Marcos. El gobierno venezolano ha establecido un fondo inicial de mil millones de dólares para los miles de consejos comunales que ya tienen los derechos asociados con “auto-gobierno” y el desarrollo económico local.
¡Que contraste con el sistema neoliberal “democrático” mexicano! No es por nada que los procesos revolucionarios venezolanos y zapatistas y sus mensajes antineoliberales, democráticos e internacionalistas han tenido un impacto en los pensamientos y esperanzas de millones de personas en todas partes del mundo. Una minoría significante de jóvenes mexicanos está comenzando a simpatizar con estos mensajes revolucionarios, pero pocos adultos. En Estados Unidos la juventud de las clases bajas y de algunas universidades está aprendiendo de las ventas de petróleo y gas con gran descuento del subsidiario venezolano CITGO a varios barrios pobres urbanos. Es igual en varios países latinoamericanos donde hay ventas similares a través del PetroCaribe, PetroSur, Petroamérica y Petroandina.
¡Imagínense que pasaría en México si el gobierno recuperara el control del sector energético y aplicara los ingresos a proyectos sociales como ya ha hecho el gobierno democrático bolivariano en Venezuela! En mi opinión, es necesaria una reintegración de México con América Latina. López Obrador y el subcomandante Marcos tienen una gran oportunidad y en mi opinión una grave responsabilidad de educar al público mexicano sobre la verdad de lo que está pasando en Venezuela y Bolivia y otros países. Ya muchos mexicanos saben algo de la verdad de Cuba porque Cuba sigue enviando maestros y médicos a algunos estados mexicanos y porque gobiernos mexicanos anteriores practicaron una política que respetó la soberanía nacional mexicana y cubana, todo el contrario del gobierno entreguista de Fox.
El proceso revolucionario de base de Venezuela y las iniciativas internacionalistas del presidente Chávez han influido mucho el resto del continente con su convocatoria hacia una nueva unidad bolivariana sin precedentes desde las proclamas independistas de Miguel Hidalgo y Costilla, Simón Bolívar y José Martí. Ahora, la exigencia es la de una segunda y verdadera independencia de que han hablado Sandino, el Che, Fidel, Chávez, Evo Morales y muchos destacados mexicanos (Ricardo Flores Magón, Zapata, Villa, Lázaro Cárdenas, Marcos) -- en esta ocasión una independencia no sólo política sino económica y militar.6
El imperialismo estadounidense, debido a todos los vientos de cambio del Sur y sus frustraciones en el Medio Oriente, tiene en la mira América Latina. Los blancos más obvios son países con recursos naturales importantes incluyendo mano de obra barata, como Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Perú y Venezuela. La situación se hace aún más explosiva en el Cuenco del Caribe porque se ha confirmado nuevos yacimientos petrolíferos en territorios marítimos de Cuba y México. Ya que el imperialismo se da cuenta de las condiciones casi insurreccionales creadas por los diversos y desiguales movimientos sociales latinoamericanos y el fracaso del ALCA y su ala militar Plan Colombia/ Plan Patriota/ Plan Puebla Panamá (PPP), patrocina un creciente terrorismo económico y paramilitar contra los pueblos latinoamericanos, volviendo a su práctica tradicional de guerras sucias y bioterrorismo. 7
Por sus victorias contra el imperialismo y cambios sociales revolucionarios y muy humanistas, Cuba es un punto de referencia histórica para todos los pueblos de América Latina. Es el único país en el mundo donde no existe el hambre, hay sistemas de salud y educación pública completamente libre y una de las tasas de desempleo más bajas del mundo, 1.9 por ciento. Cuba envía sus médicos y técnicos a todas partes, como en 2005 cuando les envió a Pakistán para atender a las personas afectadas por el terremoto. Su “Misión Milagro”, realizada con Venezuela, ofrece a cientos de miles de personas de 24 países de América Latina y el Caribe operaciones quirúrgicas para eliminar las cataratas y restaurar la visión, y los viajes necesarios, todo gratuitamente. El plan es curar seis millones de personas antes del año 2016. El pueblo mexicano quiere mucho a Cuba y no entiende porque su gobierno no protestó cuando la extraterritorialidad de la Ley Helms-Burton fue aplicada contra la soberanía mexicana en el incidente del “hotelazo” en febrero de 2006 (la expulsión de una delegación comercial cubana del Hotel María Isabel Sheraton por orden del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.)
El ejemplo de Cuba demuestra que es posible crear una alternativa al capitalismo, a pesar de los ataques terroristas del imperio contra la isla que han causado más de 3 mil muertes y continúan hoy. “Los Cinco Héroes” cubanos secuestrados y encarcelados en Estados Unidos por haber defendido su país contra el terrorismo cuando infiltraron los grupos terroristas de los Cubano-americanos mafiosos de Miami son verdaderos héroes de la humanidad.
Su caso contrasta con lo de Luis Posada Carrilles, el Osama bin Laden de América Latina, protegido por el gobierno estadounidense a pesar del reconocimiento por la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) que Posada es un terrorista y un gravísimo peligro. Él trabajó muchos años por la CIA y debe confrontar cargos en Venezuela de terrorismo por su papel en la volada de un avión cívico de Cuba sobre Barbados en 1976. En marzo de 2005 salió de la Isla Mujeres en la embarcación El Santrina con la autorización de las autoridades mexicanas a zarpar rumbo a Miami, adonde arribó cuatro días después, ilegalmente.8
El Reporte de la Comisión Powell de mayo de 2004 presenta un detallado plan para “un cambio de régimen” en Cuba. En efecto, declara la guerra contra el pueblo cubano y amenaza a reducirlo a condiciones de esclavitud moderna parecida a la de las décadas de los ’40 y ’50 del siglo pasado cuando los cubanos tuvieron que levantarse contra el régimen del dictador Fulgencio Batista, una esclavitud basada en salarios miserables, racismo, sexismo y un control terrorista impuesto por los militares y la policía.
Es evidente que Washington ve un problema en la creciente alianza cubana-venezolana-boliviana, el llamado “eje de maldad” latinoamericano. Los frecuentes cargos estadounidenses de vínculos entre Venezuela e Irán y Corea del Norte como si fuera un crimen tener relaciones amistosas o de respeto mutuo preparan el terreno político internacional para una intervención militar contra Venezuela. Un documento publicado por el Ejército norteamericano en octubre de 2005 califica la Revolución Bolivariana y Chávez como el “peligro más grande desde la Unión Soviética y el comunismo”. No es por nada que Chávez llama Bush “Mr. Danger”.9
A la vez, Washington está tratando de socavar el nuevo gobierno boliviano del presidente Evo Morales, empleando no solamente amenazas económicas sino fuerzas militares, policiales, mercenarios políticos (del estilo de los supuestos 73 “disidentes” en Cuba), actos de provocación y los medios de comunicación en una guerra asimétrica parecida a lo que el imperialismo practica en Venezuela. Además, el imperialismo ha eliminado las restricciones que prohibieron el uso de asesinato por la CIA y tiene en la mira líderes como Evo, Chávez y Fidel.
Es importante subrayar la dialéctica de poder y debilidad en el imperialismo estadounidense. El poder militar es innegable, pero hay debilidades estructurales. Estas vulnerabilidades son económicas, políticas y aún militares, fácilmente vistas en Irak. Estados Unidos tiene una deuda nacional que excede los $8 trillones y un déficit comercial de más de $600 mil millones. 10 Depende cada año más en la mano de obra inmigrante. Según el Pew Hispanic Center de Washington, D.C., las y los latinos ya son 13% de la fuerza de trabajo.
Perdiendo su credibilidad y popularidad en su propio país, Bush está como una rata en un aprieto. A la desesperada, arremete con dureza contra cualquier sujeto como en el caso del líder independista puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos, asesinado en septiembre de 2005 a los 72 años de edad por agentes del FBI. Estaciona miles de efectivos militares en Barahona, República Dominicana, cerca de la frontera con Haití. En supuestos ejercicios multilaterales “normales” envía 6,500 soldados y una flotilla naval acompañando al portaaviones atómico “USS George Washington” y sus 70 aviones de combate, con la participación de Holanda, Bélgica, Inglaterra, Francia y Canadá en la operación "Partnership of the Américas" (Confraternidad de las Américas.) Así trata de incorporar Europa en sus planes de derrumbar sus enemigos en su “patio trasero,” amenazando a Venezuela, Cuba y el nuevo gobierno haitiano elegido en parte por las y los pobres que apoyan el ex presidente Jean Bertrand Aristide, derrocado en 2004 por ex militares haitianos en una invasión desde la República Dominicana patrocinada por Estados Unidos.
Es más. El gobierno de Bush amenaza a México. El nuevo jefe de la CIA, Porter Goss, con su larga experiencia en “Operaciones Especiales”, ha puesto a México en su lista de “países inestables”, junto con Venezuela, Colombia, Haití, Bolivia y Cuba.
La situación se hace cada día más peligrosa. Pero, simultáneamente, con el imperialismo empantanado en Irak, es un momento oportuno para acelerar las luchas antiimperialistas y revolucionarias hacia la unificación de los países del Caribe y América Latina y, diría yo, el mundo entero. Es verdad lo que dice Chávez: “socialismo o muerte”, o sea, 'vida o muerte', “porque el capitalismo está acabándonos".
Lo importante es mantener el pluralismo y fortalecer las tendencias socialistas y unitarias de los pueblos en lucha, porque sin unidad y sin lucha no se pueden derrotar las formas de control por parte de Washington y sus gobiernos títeres. La solidaridad internacional y la creación de una patria grande de Nuestra América son posibles y, en mi opinión, necesarias.
Estoy completamente de acuerdo con lo que me dijo don Pablo González Casanova en su entrevista sobre futuras posibilidades de nuestras luchas en escala mundial:
Debemos primero hacer un discurso sobre cómo se hace una organización mundial en el 2006. Y estamos en el 2006. En 1905 fue la revolución de los anarquistas; ya estamos a 101 años de aquella revolución de 1905, y las organizaciones y la capacidad de comunicación que tenemos, la capacidad de diálogo, la capacidad de acciones conjuntas que tenemos, yo creo que sí puede permitirnos tener una democracia y puede permitir hacer un nuevo socialismo y nos puede permitir hacer una nueva cultura del diálogo y de respeto a las distintas religiones a las distintas civilizaciones a las distintas ideologías etc. Esta no es solamente una manera de hablar, yo no soy idealista, soy completamente realista, yo creo que sí se puede.
Pero para hacerlo, hay que extender las reformas y los procesos revolucionarios a otros países o sufrir derrotas definitivas. Por eso Chávez insiste, como Fidel y Trotski, que las revoluciones o aún las reformas no pueden sobrevivir en un solo país. Por eso el ALBA, basada en los principios de la solidaridad latinoamericana y la eliminación de la pobreza en vez del lucro, ya tiene una base en tres países, Venezuela, Cuba y Bolivia, y está coordinada con los Tratados de Comercio de Los Pueblos (TCP), una iniciativa de Evo Morales. Hay que desarrollar aún más rápidamente tales proyectos, junto con el TeleSur, la llamada “respuesta a CNN”, un MERCOSUR menos neoliberal y todo el internacionalismo de solidaridad económica y política si es que los pueblos quieren recuperar las riquezas naturales, incluyendo la riqueza sin la cuál no se puede producir nada, la mano (y cerebro) de obra, el poder productivo humano.
Hay que reconocer que no sólo la administración Bush sino en general los imperialismos pueden ganar batallas y durar tanto tiempo más. Pero digo esto: si llegan las bombas y los soldados yanquis a Venezuela, Cuba, Bolivia o a otro país latinoamericano, podría marcar el comienzo de la derrota final del imperio, desde América Latina y desde adentro de Estados Unidos.
En tal situación de tantos peligros y oportunidades, los resultados de las elecciones mexicanas el 2 de julio de 2006 pueden cambiar el balance de fuerzas en el continente en contra o a favor del imperio. Por eso he elaborado este documento.
PARTE 2
EL MOMENTO ACTUAL EN MÉXICO
Como el resto de América Latina, México vive un momento histórico, lleno de peligros y oportunidades.
Los peligros principales son:
• una continuación del modelo económico neoliberal y sus privatizaciones que dan por resultado un genocidio gradual reflejado en el desempleo creciente, las muertes de niños, la malnutrición, la destrucción de familias causada por la emigración, y la amenaza de una sequía irremediable en menos de veinte años11
• una expansión del narcotráfico12, la violencia y la corrupción
• una mayor criminalización de los movimientos sociales
• una intensificación de violaciones de derechos humanos, incluyendo los de disidentes y emigrantes mexicanos e inmigrantes centroamericanos
• una continuación de la esterilización forzada de indígenas y el genocidio contra los pueblos indígenas
• una falta de cambio económico-social significante y una mayor consolidación e institucionalización del sistema actual, sea lo que sea el resultado de la elección del 2 de julio de 2006
• una dominación aún más directa por parte de las industrias e instituciones financieras norteamericanas y el imperialismo, en todos sentidos, no sólo en el sentido económico a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el PPP y los acuerdos bilaterales sobre el petróleo y el agua que dan preferencia a Estados Unidos
• sino también en la consolidación y expansión de la militarización de la sociedad mexicana a través de una acelerada intervención militar, paramilitar y policial, como se deletrea en la Alianza de Seguridad y Prosperidad para América del Norte (ASPAN, un TLCAN-Plus, en inglés Security and Prosperity Partnership) y el Comando de la América Norte.13
• una explosión social sin suficiente organización y con consecuencias imprevistas, incluso actos militares, extrema violencia, caos, etc.
Las oportunidades principales son:
• la oportunidad de cambiar el sistema a través del fortalecimiento de los movimientos sociales y potencialmente, si ganara la presidencia López Obrador, nuevas políticas, por lo menos en relaciones exteriores para alinear a México con el resto de América Latina que se mueve más independientemente de Estados Unidos
• una posibilidad a mediano plazo de unificar las fuerzas democráticas que puedan escoger caminos cada vez más anticapitalistas, hoy por hoy representados solamente por los zapatistas y los pequeños grupos y algunos ONGs e individuos de la izquierda anticapitalista que apoyan “la otra campaña” (examinada en PARTE 4: LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y LA LUCHA OBRERA.)
• un salto adelante en un incipiente internacionalismo que ofrece la posibilidad de unificar los a mexicanos no solamente con otros pueblos en lucha en el resto de América Latina y del mundo sino también con los mexicanos viviendo afuera de México, sobre todo en Estados Unidos.
El año 2006 es el centenario de la huelga de Cananea y los primeros levantamientos revolucionarios contra el dictador Porfirio Díaz lanzados por el PLM (Partido Liberal Mexicano, o sea los Magonistas.) Hace cien años una dictadura supuestamente modernizadora, con muchos de sus ciudadanos desempleados u obligados a trabajar en Estados Unidos, entró en los últimos años de su poder.
Hoy, hay otra dictadura supuestamente modernizadora que posiblemente entra en sus últimos años, con casi una tercera parte de la fuerza de trabajo desempleada o trabajando en Estados Unidos donde viven por lo menos 30 millones de mexicanos y sus descendientes. El sistema dictatorial hoy no tiene en su cúspide un individuo como Díaz sino grupos poderosos que usan procesos electorales, los medios de comunicación y las fuerzas militares, paramilitares, y policiales para mantenerse en el poder “pa’ siempre”. Son grupos interrelacionados de empresarios, narcotraficantes, y muchos políticos, sean priístas, panistas, o ex priístas que ya forman la mayor parte del liderazgo del PRD. Todos aceptan el modelo neoliberal y la integración económica con Estados Unidos bajo términos humillantes y desastrosos para él país. México tiene una economía que apenas crece, una distribución del ingreso que es el segundo peor en el continente después de Haití y el salario mínimo más debilitado de toda América Latina en los últimos 20 años.
Hoy como hace cien años un volcán social popular está creciendo bajo presión. Hay ejemplos de auto-organización de las fuerzas populares atrás de esta presión, de su auto-disciplina y dignidad, que se ven en muchas grandes manifestaciones desde la “Marcha del Color de la Tierra” por los pueblos indígenas en 2001 [http://www.laneta.apc.org/edicionesera/EZLN%205.html.]
Menciono solamente dos aquí. Ambas ocurrieron en los últimos trece meses y fueron gigantescas “marchas de dignidad”.
La primera fue “la marcha del silencio” de más de 1.2 millones de personas, en abril de 2005 en la Ciudad de México, contra el desafuero de López Obrador. Yo asistí a aquella manifestación histórica. Fue evidente que la mayoría de la gente no estaba marchando a favor de López Obrador la persona o el precandidato, ni mucho menos por obligación. Marchaban en defensa de la poca democracia que habían ganado en sus movimientos sociales de los veinte años anteriores. Es más, marchaban para expresar sus demandas contra el modelo neoliberal y a favor de un nuevo México de justicia social. Me impresionó la presencia de un gran número de personas que habían votado por Vicente Fox en 2000, incluyendo gente que fueron miembros del PAN pero estaban desilucionadas.
La segunda manifestación ocurrió en marzo de 2006 en la segunda mayor ciudad del mundo de habla española, Los Ángeles, California. Más de un millón de inmigrantes, “documentados” o no, mayoritariamente mexicanos, llenaron las calles para demandar respeto a sus derechos humanos y laborales.
Estas y otras manifestaciones reflejan al verdadero México y a su gente, dondequiera que sea su lugar de residencia. Pocas ilusiones se quedan. Muchos saben que hay que cambiar el sistema, porque para ellas y ellos es un asunto de vida o muerte.
La mayoría de los que votarán por López Obrador el 2 de julio no tienen mucha ilusión de que él podrá cambiar radicalmente al México de hoy.
La mayoría de los ciudadanos mexicanos –los muchos no organizados y los pocos en proceso de organizarse– se dan cuenta de que en México son necesarios profundos cambios. Al mismo tiempo, hay miedo en la sociedad de una posible erupción social indisciplinada, violenta y caótica debido a la incapacidad del sistema de cambiarse a sí mismo. Por eso, también, es un momento histórico de peligro y oportunidad.

PARTE 3
ELECCIONES DEL 2 DE JULIO DE 2006
Es evidente que México ha llegado a una difícil encrucijada. Las elecciones presidenciales del 2 de julio son sumamente importantes para su futuro y el del resto de América Latina.
Mucha gente cree que, ausente el fraude electoral o un magnicidio, puede ganar la presidencia López Obrador [http://www.amlo.org.mx/]. Los poderosos que se benefician del neoliberalismo y de la situación política de las últimas dos décadas no quieren que gane López Obrador porque él ha prometido no privatizar ciertas áreas, principalmente lo que queda de la industria nacional del sector energético. Algunos empresarios con mucha inversión en el mercado interno, por ejemplo, en parte de los sectores de la construcción, de las comunicaciones y del transporte, están más dispuestos a apoyar a López Obrador.
Los ladrones multimillonarios y los intereses extranjeros felizmente acostumbrados al statu quo están tratando de aprovecharse en el último año de gobierno de Fox para completar la privatización de todo, incluso del sistema de educación pública y de los sectores estatales o paraestatales de energía, de salud, del agua y de la seguridad social. El escritor y cantante Carlos Montemayor advierte que:
Hay riesgos de un golpe de estado disfrazado. Se trata de la imposición tendenciosa de leyes que pretenden concederle autonomía a ciertas secretarías de Estado para asegurar automáticamente una política económica idéntica a la de [los tres últimos presidentes] Salinas de Gortari, Zedillo y Fox.14
Muchos mexicanos se acuerdan del fraude en la elección presidencial de 1988 cuando los votos del ganador Cuauhtémoc Cárdenas fueron quemados por órdenes del PRI y del PAN en la Cámara de Diputados. Desde entonces el país ha experimentado una crisis de gobernabilidad, especialmente durante periodos de elecciones presidenciales y de cambios de gobierno estatales. En 2006, como dice el escritor y analista político Gilberto López y Rivas en sus respuestas a mi cuestionario:
Es posible que se dé un golpe de mano violento en México como el que se dio en 1988-9 en contra de Cárdenas a través de los órganos electorales en manos del PRI. O que se dé una elección de Estado orquestada por el gobierno foxista y los aparatos de seguridad e inteligencia. El ejército no parece querer la violencia como institución pero en México hay una larga escuela de utilización de sectores del ejército contra otros: 1968, guerrillas, 1988, etcétera.
Otra posibilidad es una elección fraudulenta manipulada por la Cámara de Diputados y el Instituto Federal Electoral (IFE.) El IFE fue organizado por el PRI y el PAN en la Cámara después de una disputa con el PRD. En abril de 2006, una mayoría del IFE aprobó los espots panistas que llaman a López Obrador “un peligro” para México, a pesar del hecho que la junta directiva del IFE había declarado esos mensajes una violación del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales.
Parece imposible que López Obrador logre la mayoría de los votos populares o la mayoría PRDista en el Congreso. Peor para él, una gran parte de los votos a su favor representará un voto de castigo al PAN y al PRI. Como escribe Guillermo Almeyra, “Ni la otra campaña [de los zapatistas] ni ningún Mesías despiertan esperanzas... los no organizados utilizan el sufragio como instrumento para castigar al poder y para tratar de cambiar la relación de fuerzas sociales”.15
Es posible que haya una alta tasa de abstencionismo, tradicionalmente al nivel de 60%, como en el Estado de México el 12 de marzo de 2006 y en las elecciones nacionales de 2003.16 Es decir, es posible que la mayoría de las y los mexicanos elegibles para votar no voten –y eso es más evidente si consideramos a los mexicanos que viven en Estados Unidos, quienes supuestamente tienen el derecho a votar pero en realidad no lo pueden ejercer porque casi nadie cumple con las complejas reglas de inscripción al padrón o podrá llegar a las urnas.
En el caso de darse un abstencionismo masivo el PRI podría volcar el poder con su maquinaria de “votos duros” –es decir, votos comprados, esta vez con mucho dinero del narcotráfico metido en la campaña priísta de Roberto Madrazo Pintado, según varias fuentes. No obstante, el PRI se está deshaciendo. Madrazo ha perdido el apoyo de 10% de los diputados federales priístas. Desertores del PRI corren en todas direcciones, al PRD, al PAN, y al lado de la ex secretaría general del PRI, Elba Esther Gordillo, una ultra-neoliberal que ha denunciado a Madrazo. Mientras tanto, varios izquierdistas del PRD visitan o corren a “la otra campaña” de los zapatistas.
La campaña del PAN y del foxismo se había estancado. Por eso, en marzo el candidato del PAN, Felipe Calderón Hinojosa, despidió a su jefe de imagen.
Si Calderón gana la presidencia, con una máscara populista, seguirá la misma política de Fox. Su consejero Ricardo Pascoe, ex embajador mexicano en Cuba, le sugirió el mensaje de felicitaciones al presidente electo boliviano Evo Morales, el primer mensaje de los tres candidatos presidenciales. El gobierno panista será, en la famosa descripción hecha por Fox de su propio sexenio: “un gobierno de los empresarios, con los empresarios y para los empresarios”.
Por ley mexicana la “democracia lite” o incipiente es una partidocracia capitalista poco representativa de la mayoría de los ciudadanos, o sea un monopolio de los partidos legales con abundantes recursos. Sólo a los tres grandes partidos les alcanza el dinero para pagar los altos costos de publicidad y los “espots” de televisión. Una nueva ley aprobada por el Senado en marzo de 2006, con votos claves del PRD y sus socios electorales Partido de Trabajo (PT) y Convergencia por la Democracia (del cubafóbico Jorge Castañeda), monopolizó los medios de comunicación a favor de los dos grandes consorcios, Televisa y TV Azteca. Esto hace aún más fuerte la mediatización de las campañas presidenciales, subordinándolas a la frivolidad de personalidades, acusaciones negativas y “debates” sin sustancia.
Cada una de las tres principales campañas presidenciales (hay cinco en total) tienen características populistas-electorales, están llenas de promesas. En gran parte todas las propuestas económicas parecen las mismas: simplificar el sistema tributario; mejorar la infraestructura y las condiciones de inversión para el capital privado; ayudar a las empresas pequeñas; crear condiciones aún más favorables para las instituciones financieras privadas –la mayoría en manos de extranjeros; elevar los niveles de vida; mantener el TLCAN, etc.
Los candidatos han prometido respetar la autonomía del banco central, Banco de México, lo que significa que las decisiones financieras estarán fuera del control del nuevo presidente. Sin una mayoría en el Congreso, el nuevo presidente no podrá hacer casi nada, dejando el poder real en las manos del gran capital. Como ha escrito Marco Rascón, “Un Estado paralizado, sin un Poder Legislativo funcional, adecuador y generador de leyes, en permanente disputa con los otros poderes y la interpretación de la legislación hace que las decisiones de facto, las leyes económicas y el poder del dinero, actúen sobre el vacío”.17
Por eso, para hacer cualquier cambio significativo hacia la izquierda, por ejemplo renegociar el TLCAN o la deuda externa o iniciar un programa para combatir a la pobreza, López Obrador tendría que establecer -en palabras del economista Enrique González Pedrero en una mesa redonda de marzo de 2006- “un control democrático vía referéndum y plebiscitos”, una táctica nada fácil sin una gran coalición de movimientos sociales. En cambio, un nuevo gobierno del PRI o del PAN podría tener la capacidad de ganar votos en el congreso para gobernar, profundizar la alianza entre el capital monopólico mexicano y el capital extranjero y organizar una nueva etapa más consolidada de la dictadura mexicana que ya está en proceso de formarse por etapas desde el 2000, tal como ocurre en Estados Unidos desde septiembre 11 de 2001, o sea una dictadura política y económica de los grandes intereses económicos.
López Obrador habla de no permitir la privatización del sector energético a la vez que ha dicho que no va a nacionalizar el petróleo y la electricidad, como me comentó González Casanova en su entrevista. Además, Jesús Torres Nuño, Secretario General del Sindicato Nacional Revolucionario de Trabajadores de la Compañía Hulera Euzkadi S. A., me informó en su respuesta a mi cuestionario que López Obrador ha declarado “su disposición a privatizar sectores importantes de la empresa más estratégica del país: PEMEX”. Sean las que sean las intenciones de López Obrador, la industria del petróleo y gas en México ya está bastante privatizado a través de contratos y arreglos con el gran capital extranjero.
Se oye en los discursos de López Obrador más retórica antineoliberal que grandes cambios para el sistema existente. Su consejero económico, el Dr. Rogelio Ramírez de la O (Ph.D., Cambridge University), es un economista ligado a los neoliberales y a los grandes intereses empresariales domésticos y extranjeros. López Obrador dice que “hace falta el motor de la inversión privada y vamos a llegar a acuerdos”. Agrega que está comprometido con “los empresarios honestos”. 18
En breve, una victoria de López Obrador no significará un rompimiento con el neoliberalismo, aunque representará un pequeño cambio interno en la correlación de fuerzas políticas y sociales mexicanas. Él ha prometido que la mitad de su gabinete estará integrado por mujeres y que extenderá el apoyo económico a los mayores de 70 años en todo el país, como lo hizo cuando sirvió como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, pero ofrece muy poco para las grandes masas sobre-explotadas. Como dice José Enrique González Ruiz en su respuesta a mi cuestionario, López Obrador podría generar “una gran decepción” pero si él “no robara” como los otros políticos y “cumpliera su promesa de revisar las cuentas del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB)”, podría significar “algunas diferencias para el conjunto de la población.”
Hay dos documentos que contienen su programa: el Proyecto Alternativo de Nación y los 50 Compromisos Ambos documentos ofrecen algunos cambios que supuestamente darán una “cara humana al neoliberalismo” (una contradicción de términos.) Reflejan muy ligeramente una estrategia social demócrata “lite”, estilo Bill Clinton y un poco keynesiano (estrategia del economista John Maynard Keynes, cuyas ideas de gastos estatales con un déficit presupuestario, ayudaron salvar el capitalismo en la década de 1930). Según el Diputado (PRD) y economista Julio Boltvinik, en una mesa redonda de marzo de 2006, tal estrategia tiene todas las fallas de las prácticas del Banco Mundial, es decir, es una estrategia curativa en vez de preventiva que ha reproducido e intensificado la pobreza durante más de 25 años del modelo neoliberal. De la población total mexicana, 75% vive en la pobreza y casi la mitad de ellos en la miseria absoluta.
No se sabe de donde vendrá el dinero suficiente para “humanizar” el capitalismo neoliberal. Se necesitará mucho más control nacional sobre la riqueza petrolera. PEMEX obtuvo el ingreso más alto en 2005. Sin embargo, ese hecho no benefició a la población. Gran parte del ingreso de PEMEX se utiliza para pagar su propia deuda, el interés de las deudas interna y externa mexicana, a las compañías extranjeras que monopolizan la industria petrolera y petroquímica, y otros gastos –sin mencionar el robo tradicional por parte de oficiales estatales.
No obstante, a nivel continental una victoria de López Obrador podría representar un cambio en la correlación de fuerzas en beneficio de las fuerzas opuestas al imperialismo estadounidense. La mayoría de las personas que entrevisté están de acuerdo con la opinión de Oscar González: “se empezará a retomar una política exterior como la que se daba [históricamente] con cierto grado de autonomía, de soberanía, de independencia, de defensa de los recursos propios y de tener una relación mucho más atractiva y abierta con los países latinoamericanos”. En cambio, José Enrique González Ruiz tiene sus dudas pues considera que, desde su punto de vista, después de la expulsión de la delegación cubana del Hotel Sheraton: “López Obrador guardó un silencio que estuvo cerca de la complicidad”.19
Un cambio en la política exterior de México por López Obrador es una de las razones principales por las que altos oficiales del gobierno norteamericano, como el terrorista John Negroponte20 y los títeres mexicanos más fieles al imperialismo como el ex presidente criminal Carlos Salinas de Gortari y el actual presidente criminal Fox atacan a López Obrador con una “guerra sucia electoral”. Negroponte, Director de Inteligencia Nacional, un puesto del gabinete de Bush que coordina los 16 componentes de la “Comunidad de Inteligencia”, ha descrito a México como “un peligro” para Estados Unidos con “un gobierno débil, vulnerable y sin voluntad para hacer cumplir las leyes”, comparándolo con Afganistán, Haití y Jamaica. No es sorprendente que Negroponte y los espots panistas están de acuerdo en su descripción de López Obrador como “un peligro”.
Muchos oficiales de ambos gobiernos usan los medios de comunicación para mentirosamente acusar a la campaña de López Obrador de recibir fondos de Hugo Chávez o “Chavistas”, “narco-guerrillas” de Colombia, etc., con el fin de inducir “el voto de miedo”. López Obrador no responde de inmediato a tales cargos absurdos y eso puede dejar la sospecha para algunos ciudadanos desinformados que tal vez sí esté recibiendo dinero de los Chavistas. En mi opinión, él debe confrontar la guerra electoral sucia e informar al pueblo mexicano sobre la verdad de lo que está pasando en Venezuela, prometer una política exterior que siempre dirá la verdad al pueblo y defenderá la soberanía de otras naciones. Su silencio le cuesta más que hablar de la verdad, algunas encuestas señalan una rápida caída de diez puntos o menos desde que comenzó el tsunami de espots mentirosos y calumniosos.
Si el imperialismo y sus lacayos no puedan derrotar a López Obrador induciendo el voto de miedo, pueden todavía atar sus manos, mantener el neoliberalismo, y usar a López Obrador para garantizar la estabilidad de México. Es la inestabilidad gubernamental e institucional lo que temen los grandes empresarios y el imperialismo. Como respondió Torres Nuño a mi sexta pregunta del cuestionario sobre el gobierno estadounidense y las corporaciones norteamericanas:
Están confiados en que incluso si llegara AMLO a la presidencia, no habría riesgos para sus inversiones. Ahí están las declaraciones de diversos funcionarios norteamericanos, como Condolezza Rice, o de funcionarios del Banco Mundial o del FMI, donde dicen que incluso con gobiernos de centro izquierda, no hay ningún riesgo para el sistema.
Hay muchos escándalos que se generan por el cinismo de la mayoría de los políticos profesionales mexicanos. Por ejemplo, se ha descubierto que el gobernador priísta de Puebla y otras figuras políticas y empresariales han estado involucrados en redes de pederastias. Por lo general, hay una subordinación del poder político al poder empresarial ligada a las varias redes de tráfico sexual y de drogas, un inmenso negocio. Muchos economistas estiman que, mundialmente, las ganancias que se obtienen del tráfico de mujeres son mayores a las que provienen del tráfico de estupefacientes. Aun peor, son los casos –muchos todavía no conocidos– de la esclavización de las mujeres y de la violencia mortal en contra de ellas (por ejemplo, el caso de las muertas de Ciudad Juárez.)
Atrás de muchos de los problemas económicos y sociales de México hay una realidad mundial. Hoy, la economía del planeta está basada en relativamente poca producción, debida a la crisis de sobreproducción. Hay cada vez más especulación financiera, tráfico de drogas y de sexo, lavado de dinero, y venta de armas y guerras regionales, sean de alta o de baja intensidad. En México, el TLCAN ha contribuido a una crisis de producción industrial porque las empresas medianas y pequeñas mexicanas no pueden competir con las importaciones baratas que provienen del norte, ni con las de origen asiático, que afectan negativamente al sector de las maquiladoras.
Un escándalo del sistema político mexicano es el costo de la campaña presidencial que sobrepasa el costo de la última elección presidencial de Estados Unidos. La campaña de López Obrador representa una pequeña parte de esto porque él rechaza aceptar dinero de los súper-ricos.
Hay que reconocer que la cultura política y la vida económica de México son como en cualquier otra sociedad capitalista. Son corruptas y a veces violentas. No inspiran confianza en la gente. La desconfianza se extiende al PRD.
En cambio, casi todo el mundo cree que López Obrador es honesto. Amigos míos me han dicho cosas contradictorias sobre lo que le motiva. Algunos insisten que es muy autoritario y quiere cada vez más poder. Otros están convencidos de que él sinceramente quiere usar la presidencia para crear un México más justo, haciendo referencia a sus cinco años de vida con los indígenas chontales cuando fue director del Instituto Indigenista de Tabasco, su apoyo de luchas sociales, su buena conducta con la gente. Pero nadie, absolutamente nadie opina que él pueda controlar la corrupción del PRD.
Es decir, mucha gente tiene esperanza en López Obrador el individuo, pero no en su partido. Esta esperanza popular en López Obrador refleja otra tradición mexicana, la creencia en la capacidad de un individuo, un presidente sobre todo, de hacer cambios “por lo bueno”, como hizo el Presidente Lázaro Cárdenas en su sexenio de la década de 1930, sin darse cuenta que es la lucha de clases y los grandes movimientos sociales que hacen posible tales cambios.
Las y los mexicanos se acuerdan de los muchos asesinatos que se quedan en la impunidad: cientos de mujeres violadas y asesinadas en una creciente violencia de género; 57 periodistas asesinados (México ocupa el primer lugar en el mundo en asesinatos a periodistas ); un sinnúmero de campesinos e indígenas matados (masacres en Acteal, Chiapas y en Aguas Blancas, Guerrero); cientos de militantes del PRD asesinados; personajes públicos asesinados (Luis Donaldo Colosio, un precandidato presidencial del PRI, en 1994, el Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, un conservador de Guadalajara, en1993); etc.
La presidencia de Salinas (1988-1994, “el Salinato”) profundizó viejos vínculos del PRI con los narcotraficantes, haciendo al estado mexicano cada vez más un estado gángster-priísta, o lo que algunos llamaron un narco-estado. La corrupción y la violencia continuaron en el gobierno de Ernesto Zedillo y en el gobierno PANISTA del presidente Fox, o lo que se pudiera llamar el sistema político violento y corrupto “PRIAN”. Desde los años del Salinato hasta ahora una militarización de la sociedad ha empeorado la violencia y la corrupción en el nombre de combatirlo. Y ha demostrado el racismo. Cuando entrevisté a John Saxe-Fernández, él comentó sobre el racismo: “1.5 mil indígenas matados desde Zedillo [1994], ¿y qué?” 21
Continúa la impunidad para los criminales responsables del reciente periodo de violencia, tanto como para los responsables de la “guerra sucia” anterior. ¡El presidente Fox rehusó recibir el reporte sobre la guerra sucia de su propia fiscalía especial! Las partes del borrador del reporte de su fiscalía publicadas por la prensa nombraron mucha gente culpable de la guerra sucia y de crímenes de lesa humanidad, incluyendo oficiales militares y el ex presidente Luis Echeverría Álvarez.
El próximo presidente mexicano tendrá que eliminar la impunidad, una demanda de muchos mexicanos y de otros pueblos de América Latina. Es evidente que ni el PRI ni el PAN permitirán un cambio en esta área de derechos humanos. Es el mismo problema en el área de los derechos de los indígenas y los Acuerdos de San Andrés, rechazados por los tres partidos en 2001. Es vergonzoso el hecho de que, según el religioso y luchador en defensa de los derechos humanos, Miguel Concha: “en la mayor parte de las plataformas electorales hay casi una ausencia completa del tema de los derechos humanos.”22
Vamos a ver si la presidencia de López Obrador logra cambiar esto. Doña Rosario Ibarra de Piedra, la muy respetada presidenta del Comité Eureka que ha contribuido tanto a la lucha nacional e internacional pro derechos humanos, me ha dicho que hay señales positivas de que él lo hará.

PARTE 4
LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y LA LUCHA OBRERA
Por lo general, desde la década de 1990 en América Latina los movimientos sociales se han profundizado y unificado cada vez más.23 En México ambas campañas de la auto-proclamada izquierda que incorporan los individuos de los viejos partidos izquierdistas del siglo pasado, o sea la campaña electoral de López Obrador y “la otra campaña” no-electoral del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), buscan bases sociales en los movimientos sociales.
La mayoría de los individuos y partidos de la izquierda del siglo veinte ya están en el PRD, “la izquierda institucional”. Pero este partido hoy por hoy está en el campo de los neoliberales. Como escribe el periodista Luis Hernández Navarro “para definir lo que es o no de izquierda pasa por ver si se lucha, se resiste, contra el neoliberalismo o no. Y el PRD no lo hace”. Hernández Navarro apoya “la otra” porque:
Las campañas electorales se preguntan ¿qué hacemos con los pobres? La otra campaña se interroga ¿qué hacemos con los ricos? Y responde: luchar contra ellos... Recupera así un vocabulario de clase en una época en que la izquierda institucional busca deshacerse de él.24
Marcos ha dicho que los zapatistas no buscan superioridad de números en actos públicos masivos sino prefieren consultar con los de abajo y otra gente buscando alternativas para México en reuniones íntimas y participativas. A lo mejor él está aprendiendo durante su gira nacional que miles de personas tienen un cierto respeto para López Obrador. Hay una sensibilidad de muchos del pueblo mexicano a favor del candidato PRDista pero sin entusiasmo.
Los movimientos sociales han bloqueado hasta ahora una de las metas destacadas de los neoliberales, una propuesta de Ley del Trabajo que pondría fin al derecho humano fundamental de tener y defender un empleo decente. Siguen en plena marcha las protestas de sindicalistas militantes, intelectuales activistas y movimientos sociales, con un apoyo internacional de sindicatos de mineros en Estados Unidos y el Perú. Protestas similares han impedido nuevos impuestos sobre alimentos, medicinas, libros, y préstamos.
Es decir, los movimientos sociales en México han montado una resistencia popular que sigue y de vez en cuando logra victorias significativas. Las y los obreros de Pascual, una planta embotelladora, crearon una cooperativa legalmente y ahora resisten las maniobras judiciales de los dueños anteriores. Los residentes del Ejido de San Salvador Atenco derrotaron el plan foxista de construir un nuevo aeropuerto internacional sobre sus tierras. Los 650 huelguistas de la súper-moderna fábrica Euzkadi en El Salto, Jalisco, después de tres años de lucha internacionalista, lograron derrotar el “lockout” de la empresa alemana Continental Tire y hacerse ellos mismos los nuevos dueños de la planta, junto con una distribuidora mexicana. En 2006 las obreras de una maquiladora textil en el estado de Durango ganaron su lucha, apoyada por la tri-nacional Coalición Pro Justicia en Las Maquiladoras, para legalizar su sindicato democrático e independiente. El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) ha bloqueado la completa privatización de la industria energética.
En cambio, los trabajadores del Seguro Social perdieron su batalla contra la prolongación del tiempo de servicios para adquirir el derecho a la jubilación. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) está controlado parcialmente por la charra ultra-neoliberal Elba Esther Gordillo. No obstante, hay miles de maestras y maestros que combaten al neoliberalismo, dentro del SNTE y fuera como militantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE, muy fuerte en el centro y el sur de México.)
Es verdad que los movimientos sociales mexicanos no están al nivel de sus homólogos en Bolivia, Ecuador, Venezuela o Colombia. Pero están vivos, no tan heridos o muertos como algunos analistas puedan pensar. Es más. Hay una reanimación de la lucha obrera que combate al neoliberalismo y pone en entredicho el control por los charros de los ya debilitados sindicatos. Aún algunos charros se han convertido en militantes contra el neoliberalismo y apoyan la candidatura de López Obrador.
Decenas de miles de mineros y otros trabajadores, apoyados por la central obrera estadounidense AFL-CIO, han protestado la intervención de Fox, el 28 de febrero de 2006, que tumbó el líder minero charril y antineoliberal Napoleón Gómez Urrutia, elegido por los 250,000 miembros del sindicato minero. Gómez Urrutia había tratado de reemplazar al charro ferrocarrilero Víctor Flores Morales como jefe de la confederación “oficialista” Congreso del Trabajo (CT, fundado por el PRI pero debilitado y dividido). Gómez Urrutia también había condenado “el homicidio” de los empresarios del Grupo México y la falta de ayuda del gobierno foxista después de un “accidente” en febrero 2006 cuando 65 mineros murieron en el colapso de la mina de Pasta de Conchos, Coahuila. Después del golpe por Fox, Gómez Urrutia afirmó que en las urnas el 2 de julio el PAN pagaría la cuenta debida por Fox a la clase obrera.
Varios líderes de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT, fundada en 1997 saliendo de la CT), como Francisco Hernández Juárez de los telefonistas, supuestamente ex charros pero con tendencias charriles, han firmado el Acuerdo de Chapultepec [http://www.acuerdodechapultepec.org.mx/], una proclamación del tercer hombre más rico del mundo, Carlos Slim, y otros grandes empresarios en defensa del capitalismo neoliberal y el estado de derecho. Fue firmado por los candidatos presidenciales menos López Obrador y por varios gobernadores, incluyendo Lázaro Cárdenas Batel (PRD, Michoacán).
Hay un ritmo de debilitamiento del control de sindicatos por los charros, aunque muchos de los mismos líderes de la UNT y los mineros tienen historias personales charriles y oportunistamente, se maniobran en los partidos políticos y en la elección del 2 de julio. La UNT podría convertirse en la próxima confederación “oficialista” en un sexenio de López Obrador.25
En marzo de 2006 la UNT amenazó con un paro nacional, junto con los mineros y muchos otros grupos de los movimientos sociales. Varios sindicalistas comenzaron una serie de huelgas espontáneas para protestar la injerencia foxista contra Gómez Urrutia y los mineros.
El conflicto se intensificó muy violentamente en abril cuando la Secretaría del Trabajo decretó “ilegal” una huelga por los obreros de la planta metalúrgica Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas (Sicartsa), la mayor planta de laminación del acero en América Latina y la más moderna y productiva en México, y se expidió una orden de desalojo. Antes, en septiembre de 2005, los mismos obreros habían ganado una huelga de 45 días contra el Grupo Villacero, propietarios mexicanos de Sicartsa desde su privatización en 1991. Los obreros habían declarado esta nueva huelga en defensa de la autonomía de su organización contra la injerencia del gobierno en el despido de Gómez Urrutia.
La policía federal preventiva y la policía estatal del gobierno PRDista atacaron Sicartsa, matando a dos trabajadores e hiriendo a 45, algunos muy gravemente. No obstante, una parte de la planta se quedó bajo el control de los obreros con la ayuda de contingentes de otras plantas y de pobladores de Lázaro Cárdenas, Michoacán. Como Luis Hernández Navarro señaló en el diario La Jornada, la violencia de Estado contra gente defendiendo su dignidad en México es muy frecuente pero raramente se divulga en la prensa: “esa desobediencia del México de abajo es una fuerza poderosa: la negativa a seguir viviendo agravios; esto es, una reivindicación profunda de dignidad, incomprensible para el México de arriba”.26
El presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) declaró que Fox debiera asumir la responsabilidad de las matanzas. El Frente Sindical Mexicano (FSM, patrocinado por los obreros electricistas del SME e incorporando la UNT), el nuevo Frente Nacional por la Unidad y la Autonomía Sindical (FNUAS, que incluye los mineros, la UNT, y la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, CROC) y muchas otras organizaciones anunciaron caravanas de apoyo para los obreros de Sicartsa. El 28 de abril, cientos de miles de trabajadores, incluyendo 40,000 del Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS), llevaron a cabo un paro nacional de una hora de labores. Demandaron un proceso legal contra Fox para sacarle de la presidencia. Las organizaciones obreras principales de Estados Unidos declararon su solidaridad con los mineros.
Las mismas organizaciones sindicales llevaron a cabo una marcha de 200 mil manifestantes al Zócalo de la Ciudad de México el primero de mayo. Aún el SNTE de la charra Gordillo y muchos trabajadores del Estado participaron en la marcha contra la política laboral de Fox.
Los zapatistas también marcharon al Zócalo, en las filas de grupos anticapitalistas porque no querían, en las palabras del subcomandante Marcos, “nada con los charros y neocharros”. Casi 25 mil manifestantes participaron en la marcha zapatista.
Hubo mucha solidaridad con los millones de emigrantes mexicanos, latinos y otra gente, llenando las calles de 150 ciudades en Estados Unidos el primero de mayo en el “El Gran Paro Americano 2006 /The Great American Boycott 2006: Un día sin inmigrante/A day without an immigrant." Los seis factores nuevos y más importantes en el Gran Paro fueron:
• el fin del miedo y la nueva militancia, buena organización y relativa unificación de los inmigrantes latinos y otros inmigrantes;
• la participación de los inmigrantes de todas partes del orbe y de ciudadanos de todas las etnias y razas;
• el papel importante de las y los jóvenes que salieron de sus escuelas en grandes números (72,000 en Los Ángeles);
• el apoyo de muchas iglesias y los sindicatos estadounidenses, aunque el AFL-CIO apoya partes del plan del Senado que son similares al plan de Bush;
• el reconocimiento de la importancia económica y política de los inmigrantes, así que las mayores compañías agroindustriales Cargill, Tyson Foods, Perdue Farms, y Gold Kist cerraron muchas de sus plantas, los dos puertos marítimos de la nación más concurridos, Los Ángeles y Long Beach, fueron paralizados por el paro de “los troqueros” latinos y el Senado de California votó a favor del boicot de escuelas;
• las nuevas formas de internacionalismo representados por muchos actos de solidaridad en otros países del mundo, especialmente México y América Latina pero también en Canadá y países europeos donde hubo un énfasis sobre los derechos humanos de inmigrantes. El boicot de productos y servicios estadounidenses fue relativamente un éxito en la nación mexicana, tuvo un menor impacto en otros países e indicó el poder potencial de estas nuevas formas de internacionalismo.27
Los planes en el Congreso estadounidense de construir un Muro de Berlín sobre la ya militarizada frontera con México, convertir a los “indocumentados” en felones y criminalizar a los activistas de los derechos humanos y a las iglesias que ayudan a los inmigrantes reflejan el mismo tipo ya fracasado de soluciones militaristas a los problemas del capitalismo que propone la Doctrina Bush de “Larga Guerra”. Todo el mundo, incluso los presidentes Fox y Bush, sabe que México podría estallar en insurrecciones populares si la válvula de escape de emigración y el flujo de remesas (segunda fuente de ingreso nacional mexicano) fuera reducida o terminada. A la vez, sin el trabajo de los inmigrantes y sus contribuciones al Fondo de Seguridad Social la economía estadounidense probablemente se vendría abajo.
Esta realidad, las grandes manifestaciones callejeras y amenazas de huelgas generales por los inmigrantes, constituyen la razón principal del programa de “trabajadores huéspedes” propuesto por Bush, o sea la “legalización” de algunos de “los ilegales”. ¿Cómo puede estar “ilegal” un ser humano? El problema no es “ser ilegal” sino leyes injustas y un gobierno ilegítimo. El intento de Bush es dividir a los latinos, legalizar a algunos y deportar a los demás, una forma de “limpieza étnica”. Es una lástima que el Consejo Nacional de la Raza apoye una gran parte del plan bushiano porque abre la puerta a la legalización de algunos.
La propuesta de Bush amenaza más deportaciones, más militarización de la frontera y una esclavitud mayor a la que ya existe, como ocurrieron durante el Programa Bracero de 1942 a 1964, cuyo administrador lo describió como “la esclavitud legalizada”. Además, para la mayoría de inmigrantes, especialmente los indocumentados, hay un sistema de “taxation without representation” (impuestos sin representación), una de las causas principales de la revolución de Estados Unidos contra el Rey George de Inglaterra en 1776. La única solución es reconocer inmediatamente la humanidad de los inmigrantes y legalizar a los indocumentados (la llamada amnistía general, aunque los inmigrantes no han cometido ningún crimen y amnistía normalmente es para criminales).
Es decir, el problema no es la presencia de inmigrantes. El problema es malos empleos, malos salarios, racismo, toda la tradición del sistema capitalista norteamericano. Hay que reconocer los derechos laborales y civiles de los inmigrantes, su dignidad pues, y crear un sistema de empleos y salarios decentes para todos los trabajadores de Estados Unidos. Es una solución que se debe aplicar también a los inmigrantes centroamericanos y todos los trabajadores en México.28
En el análisis final, ningún obrero en ningún país del mundo hoy por hoy puede lograr una mejor vida sin practicar un internacionalismo en su lucha por la dignidad. Esta es la gran lección del primero de mayo de 2006, tal cual fue la gran lección de la huelga de los trabajadores de Euzkadi que triunfó en 2005. En este sentido es sumamente significativo que un sentimiento común del primero de mayo de 2006 desde el Zócalo hasta Chicago y otras grandes ciudades del mundo fue “la lucha apenas comienza”.
Con respecto a “las dos campañas” hay muchas diferencias de opinión dentro de la nueva animación de la lucha obrera. El FSM apoya una transición rápida hacia la izquierda y una nueva constitución mexicana -“la asamblea constituyente” que se proclama en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. El SME participa en “la otra campaña” zapatista, pero también presenta candidatos en la elección para el Congreso bicameral del 2 de julio. El SME cree que pueda usar su presencia en el Congreso para expandir su lucha contra el modelo neoliberal. La UNT es menos radical que el SME y prioriza “la gobernabilidad”, o sea una transición más lenta para ampliar el FSM e incorporar incluso a gente que ha firmado el Acuerdo de Chapultepec.
Ambas organizaciones apoyaron El Tercer Diálogo Nacional (TDN) del 4 y 5 de febrero 2006, patrocinado por la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo. Firmaron el “Programa Mínimo No Negociable” del TDN que se opone al “modelo neoliberal” y “se propone avanzar hacia... una Asamblea o Congreso Constituyente”. Entre sus 333 organizaciones hay miembros de partidos políticos con registro y sin él. En el encuentro del 5 de febrero hubo una crítica compartida por todos: la insuficiente presencia de los pueblos indígenas, campesinos, mujeres y jóvenes.
El TDN y la Promotora han llamado “a continuar la preparación de la huelga nacional en defensa de los derechos de los trabajadores, de la seguridad social y de la soberanía nacional”. La Promotora ha ratificada “la unidad en la acción” con el Frente Sindical, Campesino, Indígena, Social y Popular (FSCISP) que enfrenta las concepciones “aparatistas” que obviamente persisten en el movimiento obrero antineoliberal.
El éxito relativo de “la otra campaña” zapatista, anunciada en junio de 2005 y puesta en marcha el primero de enero de 2006, representa una muestra del poder de convocatoria que tiene el EZLN pero no de su capacidad de unificar u organizar otras organizaciones y movimientos. Los grandes medios no han informado sobre la gira nacional del “Delegado Zero” (Marcos) porque no quieren que el público sepa de los actos represivos contra organizadores de la gira y del éxito de las reuniones cotidianas de “la otra” donde hablan “los de abajo”. Un sinnúmero de ONGs, algunos sindicatos, cientos de individuos y varios pequeños partidos de la izquierda anticapitalista, principalmente trotskistas, han participado en los encuentros locales con Marcos durante la primera fase de la campaña, la fase “nacional” que dura hasta la última semana de junio. La segunda fase, la “internacional”, comenzará en septiembre.
Algunos de los grupos armados de la otra docena de fuerzas guerrilleras en México han prometido un cese al fuego para las elecciones y para señalar su “apoyo crítico” de la otra campaña del EZLN.29 En cambio, Martín Hernández de la ONG Secretariado Internacional Cristiano de Solidaridad con América Latina en su entrevista electrónica conmigo señala: “el EPR intenta ‘desbancar’ al EZLN en el Estado de Chiapas, al calificar de ‘reformista’ la propuesta de ‘La otra campaña’ ”.
En mis entrevistas a intelectuales zapatistas como González Casanova, López y Rivas, Hernández Navarro y Sergio Rodríguez Lascano (considerado el intelectual activista más cerca de Marcos), hubo un punto muy claro. Los zapatistas no confían en el poder “desde arriba”, es decir, en los gobiernos de los partidos pro-capitalistas. Apoyan un sistema de poder “de abajo”, como se manifiesta en sus “Juntas de Buen Gobierno” (JBG.)
Las JGB representan comunidades autónomas de Chiapas que actúan fuera del sistema político e institucional del resto del país. Reflejan una democracia participativa y protagónica, en parte porque tienen una frecuente rotación obligatoria de los mandatarios y no solamente la revocación del mandato si el mandatario no cumpliera. En los encuentros locales y regionales con los pueblos y las fuerzas de la izquierda anticapitalista, Marcos escucha las quejas de “las y los excluidos”. Él dialoga sobre los elementos que se deben incluir en un eventual programa y estrategia.
Los zapatistas y los que se han proclamado a favor de “la otra campaña”, o sea la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, no pretenden ser el liderazgo de los movimientos sociales u otra revolución social-política en proceso de organizarse. Pero sí, todos comparten una visión de un otro México posible, justamente democrático, pluralista, y no capitalista.
En la Sexta Declaración de la Selva Lacandona no menciona la palabra “socialismo” ni “socialista”. Dice la Sexta:
Vamos a ir a escuchar y hablar directamente, sin intermediarios ni mediaciones, con la gente sencilla y humilde del pueblo mexicano y, según lo que vamos escuchando y aprendiendo, vamos a ir construyendo, junto con esa gente que es como nosotros, humilde y sencilla, un programa nacional de lucha, pero un programa que sea claramente de izquierda o sea anticapitalista o sea antineoliberal, o sea por la justicia, la democracia y la libertad para el pueblo mexicano.
Aunque la Sexta no usa la palabra “socialista”, es evidente que un nuevo sistema económico es la consecuencia inevitable de su posición anticapitalista. Por eso algunos de los participantes en la otra campaña ya están comenzando a discutir varias de las ideas de los múltiples socialismos en el aire de los diálogos en otros países de América Latina. Pero apenas, porque en México la palabra “socialismo”, al igual que la palabra “revolución”, no se usa mucho como en Venezuela, Bolivia o Brasil. No he oído ninguna explicación clara de la renuencia a utilizar la palabra “socialismo” en México o la reticencia al uso de la palabra “revolución”. Me impresionó muy favorablemente Víctor Flores Olea cuando en marzo de 2006 él fue el único orador en una mesa redonda de destacados intelectuales apoyando a López Obrador que tuvo el valor e inteligencia de introducir el concepto “socialismo” como la única solución racional de los problemas contemporáneos.
Cuando entrevisté a Sergio Rodríguez Lascano, él alegó que la palabra “revolución” se usa mucho en México pero poco en otras partes de América Latina. Sea verdad o no, y yo creo que no es verdad, pues bien, Rodríguez Lascano mostró una reticencia a utilizar la palabra “socialismo”. Me dijo que para los zapatistas: (1) la palabra “socialismo” está “maldita” en México y (2) la palabra “revolución”, en el sentido de “ruptura revolucionaria”, es mejor, ni está maldita ni difícil comprender. Cuando se concluyó nuestra discusión sobre estos temas, él por primera vez usó la palabra “socialista”:
“Es la gente, al ir explicando su dolor, identificando a su enemigo, identificando un programa, va creando un programa de lucha, la idea de un nuevo país, un nuevo mundo, una nueva relación social y luego va a llegar a la solución de que a lo mejor es construir un proyecto socialista”.
Hay muchas tensiones y conflictos entre las varias fuerzas que participan en “la otra campaña” que en mi opinión son saludables. Algunos quisieran un programa de ruptura contra el capitalismo, es decir la idea de una revolución popular con metas socialistas. Otros preferirían un programa de empujar los movimientos sociales hacia la izquierda sin romper, por lo menos en 2006, con el capitalismo ni, en ciertos casos, con el sistema político institucional. Para ellos, 2006 es especial precisamente porque consideran un voto por López Obrador “útil”, no en el mal sentido del 2000 cuando tantos izquierdistas equivocadamente votaron por Fox para derrotar al PRI, sino en el buen sentido de abrir un espacio, sea pequeño o no, para adelantar la organización de la lucha popular.
Alguna gente cree que Marcos tiene tendencias “hegemonistas”. Existen tensiones entre las formas locales de resistencia indígena y la nueva ofensiva de la Sexta a los niveles nacional e internacional. Hay preguntas sobre “que hacer” si López Obrador gane y (1) cumple lo suficiente para cooptar los movimientos sociales, dejando “la otra” bastante aislada, o (2) no cumple, dejando muchos mexicanos desilusionados y amargados.
No es verdad que los zapatistas apoyan al abstencionismo. No creo que ellos influirán la decisión de los mexicanos de votar o no, ni para quién. Marcos ha dicho que los zapatistas no están diciendo a los votantes “no voten” sino que “voten por quien sea, si quieran”.
Tampoco es verdad que los zapatistas no tienen interés en el poder. Marcos explica: “el EZLN no dice que no hay que luchar por el poder, si fuera así no hubiéramos invitado a todas las organizaciones políticas que tienen una propuesta de toma de poder”.30
Haciendo eco de Ricardo Flores Magón y los manifiestos del PLM de hace casi un siglo, Marcos dice que los pueblos deben unificarse y levantarse para agarrar control del poder real, o sea los medios de producción:
Es necesario levantarnos contra el rico y contra quien le sirve, que es necesario tomar con nuestras manos lo que es nuestro: la tierra, las fábricas, los comercios, los bancos, la salud, la educación... unidos todos y todas los que, abajo y a la izquierda, somos el árbol que somos para levantar el mundo, pero ahora otro mundo... el árbol que somos de la vida.31

Una manera de ver el poder es lo siguiente:
Debemos tener una estrategia de contrapoder. Nosotros, los movimientos sociales y los movimientos políticos, debemos ser capaces de ocupar espacios de poder al nivel local, nacional y regional.
No es Marcos quien dice eso, aunque la otra campaña lo sugiere. Es Chávez en un discurso durante el Foro Social Mundial en Caracas, enero de 2006.32
Entre personas que se consideran de la izquierda y reconocen que la democracia representativa no es ni democracia ni representativa, que en las palabras de Montemayor “transformaciones sociales... surgen sólo de las sociedades mismas”, creo que hay muchas que votarán por López Obrador porque ven su victoria, y no la del PRI ni del PAN, un pasito hacia la posibilidad de hacer crecer la lucha para metas democráticas y cambios sociales. El filósofo Luis Villoro escribe: “Si queremos como meta la democracia comunitaria que promulga el zapatismo hay que pasar por la democracia representativa como un medio para ese fin... para garantizar la posibilidad de un cambio en nuestro país”.33
En cambio, López y Rivas opina que tal argumento está invalidada por “las experiencias mexicanas y en las de otras latitudes [Brasil, Uruguay] en donde la izquierda institucionalizada ha llegado al gobierno” y ha mantenido e institucionalizado el modelo neoliberal. La única alternativa es “construir desde abajo y por abajo una alternativa a la destrucción neoliberal, una alternativa de izquierda para México”. Montemayor agrega: “Antes de que se derrumbe, todo México debería sumarse a esa otra campaña: dejar el aire enrarecido de las elites que por seguir apoderándose del país lo están desmantelando lastimosamente”.34
Ahí se queda una diferencia formidable entre los que apoyan críticamente la campaña de López Obrador y los que apoyan “la otra campaña”. Según Martín Hernández, “La posición más moderada entiende que se trata de dos campañas, una de corto y otra de largo aliento: ‘hay que votar por Andrés Manuel, pero hay que seguir con La otra Campaña del EZ, pase lo que pase el dos de julio’ ”.
Algunos izquierdistas buscan formas de combinar su clara preferencia por “la otra” con la posible utilidad de lo que Edgar Sánchez, líder del Partido Revolucionario de Trabajadores (PRT), llama “unidad en la acción con todos los sectores que se presentan de una manera u otra contra las reformas estructurales neoliberales”, en efecto una unidad en la acción con fuerzas que apoyan a López Obrador. El Comité Político del PRT declaró en abril de 2006:
Construir, como hacemos con la otra campaña, una fuerza política y social propia de la izquierda anticapitalista, es decir alternativa tanto a las fuerzas burguesas como a la izquierda institucionalizada, no es contradictorio con empujar la unidad en la acción contra las reformas neoliberales junto con toda fuerza que se decida a luchar, aunque su horizonte político o programático no sea anticapitalista, sino de oposición limitada. Especialmente en la lucha sindical... Es un sistema electoral excluyente... en crisis como se comprueba en la propia crisis, descomposición y degeneración de cada uno de los partidos reconocidos sin excepción. Es el preámbulo de una nueva explosión o caída de este sistema que dará lugar a nuevas expresiones políticas nacionales. Por ello la importancia y urgencia de la construcción de una fuerza política alternativa como la que está haciendo la otra campaña en el terreno de la izquierda anticapitalista. Contar con esta fuerza política y social será absolutamente necesario para continuar la lucha contra el modelo económico neoliberal gane quien gane las elecciones presidenciales de julio.
Y Oscar González me dijo en su entrevista:
No es lo mismo avanzar en el desarrollo de las fuerzas populares con un gobierno de izquierda moderada con todas sus limitaciones, que tener enfrente un gobierno de derecha o de ultra derecha... Como es altamente probable que gane [López Obrador] las elecciones del 2006 y aunque no las ganara el desarrollo de la organización de las fuerzas populares tiene que ir paralelo, junto con lo que se da en los otros países latinoamericanos, para que desde el Estado, y desde fuera del Estado, esas fuerzas permitan avanzar a cambios y a reformas sociales de fondo... yo no creo que quepa pensar en una articulación de fuerzas partidistas en América, pero sí en cambio de movimientos sociales, de organizaciones civiles y de corrientes democráticas, eso sí, yo creo que va ir hacia delante y se acaba de ver en el Foro Social Mundial de Caracas.
CONCLUSIÓN
Para México, como para el resto de América Latina, lo más importante es la continuación y unificación de los movimientos sociales, empujando la lucha para cambios sociales y una democracia genuinamente participativa y evitando su cooptación o divisiones internas. Además, será necesario desarrollar democráticamente un programa antineoliberal, anticapitalista, pro indígena y antipatriarcal dentro de un marco internacionalista.
A la vez, creo que si yo fuera un mexicano y quisiera votar (normalmente yo no voto en elecciones burguesas), votaría por López Obrador, sin ninguna ilusión, sin romper mi apoyo para la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y sin tener nada que ver con la tasa de abstención o la utilidad del “menor de los malos”. Entonces, ¿porqué votaría así?
Por dos razones. Primero, una victoria de López Obrador cambiaría el balance de fuerzas en el continente aún más contra el imperialismo estadounidense. Una victoria de Madrazo o Calderón mantendría el entreguismo foxista y probablemente lo profundizaría, afectando negativamente el balance de fuerzas continentales. Segundo, una victoria de López Obrador posiblemente abriría un espacio, aunque fuera pequeño, para adelantar la organización de las luchas populares. Cada avance de ellas abriría la posibilidad de comenzar algún cambio en la política interna y externa mexicana. Una victoria de Madrazo o Calderón profundizaría la expansión del narcotráfico, de la violencia, de la corrupción, de las violaciones de los derechos humanos y de la criminalización de los movimientos sociales.
Un elemento clave es la creciente corriente de solidaridad internacional obrera en defensa de los derechos humanos. La lucha de los emigrantes mexicanos en Estados Unidos forma una parte evidente de tal solidaridad internacional. Inexorablemente los destinos de la gente que trabajan y sudan no sólo en México sino en toda América –de hecho, en todo el mundo– dependen mutuamente cada vez más de los éxitos o fracasos de las luchas nacionales por los derechos de los trabajadores y por una democracia genuinamente participativa dentro de sus países diferentes pero interrelacionados. Como ha escrito Immanuel Wallerstein, una lucha a favor de los inmigrantes puede transformarse “en un asunto que concierne a la mayoría de la población. Lo que ocurrió en Francia puede muy bien suceder en Estados Unidos”.35 Obviamente tales cambios en la situación de los movimientos sociales en el Norte afectarían muy positivamente a las luchas populares en el Sur.
En mi opinión, los partidos de izquierda y centro-izquierda en la actual coyuntura mexicana y latinoamericana deben tratar de unificarse e integrarse mejor con los movimientos sociales y ayudarles en su lucha de reemplazar los estados oligárquicos, racistas, sexistas y entreguistas con verdaderas democracias a través de asambleas constituyentes y otras propuestas como la de Chávez de crear “un socialismo para el siglo veintiuno”. La mayoría de las personas que entrevisté en México, en marzo de 2006, no veían mucha posibilidad de unificar a los partidos con los movimientos sociales, ni de crear un frente antiimperialista en toda América Latina, aunque muchas lo ven como una buena idea.
Oscar González observó, en mi opinión, correctamente que “hay condiciones muy propicias para, a nivel de fuerzas sociales, de fuerzas populares, con o sin o al margen de los gobiernos, seguir desarrollándose en un frente antiimperialista; me parece que va a ocurrir, está ocurriendo ya”. Claro que no es fácil, que todo es un proceso, pero sí, un frente antiimperialista es necesario, es posible y existe ya como un proceso incipiente en una etapa crítica de avanzar o retroceder. Las izquierdas mexicanas y los muchos pueblos mexicanos pueden hacer una gran diferencia en este proceso, como han hecho tantas veces en la historia de Nuestra América.
Es evidente que la situación política y social en México es muy compleja pero dinámica. Existe una inestabilidad gubernamental e institucional, caracterizada por graves conflictos electorales y sociales que están impregnados de deseos populares a favor de cambios. Hay juegos sucios por las fuerzas reaccionarias y ultra-neoliberales y divisiones políticas internas muy intensas por todos lados.
En tal situación, es razonable esperar lo improvisto. O sea, nada me sorprendería, incluso un magnicidio o un retiro de un candidato para tener solamente un candidato del “PRIAN” o un golpe violento “electoral” como ha sugerido López y Rivas, aún con participación de sectores militares.
Sean las que sean las sorpresas del futuro, en el análisis final la dignidad mexicana tendrá la última palabra. En momentos históricos, siempre hay mucha desesperanza y sin embargo esperanza. Así es la situación en México hoy por hoy.
Este es un momento histórico sin precedente para México y América Latina que demanda de todos nosotros un máximo esfuerzo hacia la unificación de las fuerzas en defensa de la humanidad. Jacobo Torres de León, Coordinador Internacional de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores de Venezuela, ha resumido bien el desafío de nuestros tiempos:
¿Dejaremos a Evo solo con todos sus conflictos y latentes peligros?, ¿Aceptaremos que el imperialismo aniquile a Venezuela y a Cuba? ¿No pondremos el hombro para que Argentina, Brasil o Uruguay avancen hacia posiciones más progresistas? ¿O es que en nombre de la autonomía de los movimientos dejaremos este momento histórico de cambios y revolución?... sin perder nuestra autonomía, sin perder nuestra identidad, debemos atender este llamado histórico desde cada lugar, desde cada lucha específica, hacia un fin común... que cada lucha, ya sea indígena, campesina, de igualdad de género, anti-racial o apartheid, tenga la solidaridad de todos... Otro mundo es Necesario, entre todos lo haremos Posible.36
Manos a la obra, pues.
EPÍLOGO
Considero muy importante referirme a la brutal represión ocurrida los días 3 y 4 de mayo de 2006 en San Salvador Atenco; acontecimientos que tuvieron lugar pocos días después de concluir la redacción del análisis que aquí presento.
El asalto de Atenco no es “lo improvisto” que mencioné en mi CONCLUSIÓN. Los actos violentos contra gente inocente, especialmente mujeres, en Atenco, en Sicartsa, en Ciudad Juárez, en las cárceles, son una pequeña parte de una violencia cotidiana que pone de manifiesto la “crisis de gobernabilidad” que se ha señalado en estas páginas.
Los actos violentos en Atenco fueron previsibles porque las fuerzas de represión siempre han actuado así en tales situaciones y además reciben beneficios por actuar de esa manera. Es decir, los hombres que ordenaron la represión y, no sólo los que “obedecieron órdenes”, son culpables.
A pesar de la campaña mediática para justificar la represión –“provocada” por vendedores callejeros de flores (“¿ilegales?”, ¡Por favor!)– mucha gente en México y en otros países reconocen que los emperadores de arriba están desnudos bajo sus nuevos atuendos del neoliberalilsmo: “libertad de prensa,” democracia y “Estado de derecho”. En su informe preliminar sobre “la toma” de Atenco, el CNDH del mismo gobierno mexicano confirmó los delitos de lesa humanidad, las violaciones de las mujeres, los ultrajes, el intento de ocultar los abusos sexuales, el asesinato de un joven, las lesiones y cateos ilegales, las invasiones de casas humildes. Por un segundo me pregunté ¿está sucediendo en Atenco o en Bagdad?
Varios líderes de cada uno de los tres principales partidos políticos aprobaron la intervención policíaca contra la gente de Atenco aunque más tarde trataron de evitar que se les vinculara con la brutalidad que se derivó de la decisión de reprimir en vez de negociar.
Me parece que es una verdadera vergüenza que ningún líder de los tres partidos haya pronunciando su profunda indignación por tales delitos de lesa humanidad. Solamente Marcos, participantes de “la otra campaña” y muchas personas de barrios pobres reconocieron, desde el principio, lo que estaba pasando, porque están acostumbrados a la estructura del terrorismo de estado, lo viven diariamente. Caminan con la Muerte.
En otros países, somos muchos quienes estamos protestando por lo ocurrido e insistiendo en la liberación de las y los presos de Atenco y de otros presos políticos en México, el fin del estado de terror, y el castigo a los responsables comenzando con el presidente Fox y su Secretario de Gobernación, Carlos Abascal Carranza. No nos callaremos.
Francamente, aprecio los análisis políticos escritos por voces de la izquierda y que he leído en la prensa mexicana, pero percibo en ellos poco nuevo.37 Claro que hay intentos de crear miedo; el Yunque está actuando; hay intentos de destruir las izquierdas, los movimientos sociales, las y los sindicalistas militantes, el EZLN, cualquier expresión de disidencia o de cambio o aún modificación del modelo neoliberal. La “campaña de Estado” no tiene límites; los partidos políticos están conspirando nuevos “pactos” y “soluciones”’; el terrorismo es terrorismo. Pues, claro que el sol sale cada mañanita.
Para mí, Atenco sintetiza el título de este escrito: el momento histórico de México que es el año 2006, cuándo no una decisión sino muchas decisiones se deben tomar. No es sólo una decisión electoral, el asunto va mucho más allá de la elección. Se trata de los “deseos populares a favor de cambios” que mencioné en mi CONCLUSIÓN.
Pero no se trata de cambios superficiales. Se trata de cambios profundos. Es el sentimiento que se mueve en los corazones de las y los trabajadores, campesinos, estudiantes, maestros, empresarios pequeños, jóvenes y ancianos mexicanos, desde Chiapas, Jalisco y Veracruz hasta California, Nueva York y Québec, donde la luz de la dignidad, la esperanza y la resistencia nunca se apaga.
Es lamentable que hasta ahora ningún líder político en México, ni Marcos, ha reconocido o hablado suficientemente de la suprema importancia de la lucha de los mexicanos y otros inmigrantes en Estados Unidos y lo que significa la ofensiva salvaje y racista contra ellos, ahora intensificada por la decisión de enviar seis mil soldados de la Guardia Nacional a una frontera ya militarizada desde hace muchos años. ¡Fíjense, el embajador norteamericano en México, Antonio O. Garza, criticó esa decisión militar de su buen amigo Bush más directamente que cualquier político mexicano!
La frontera sigue siendo una zona de guerra contra gente mexicana y latinoamericana, no contra el terrorismo ni mucho menos contra los narcotraficantes que prefieren aviones, barcos y bancos, thank you. La agresión norteamericana contra los inmigrantes, el envío de tropas y la construcción de un muro mayor y peor que cualquier muro en la historia humana constituyen una parte clave de la intentada cuarta conquista de México, una conquista económica y cultural que se impone por el neoliberalismo y el racismo (la segunda intentada conquista fue la invasión yanqui de 1846-1848 y la tercera fue la ocupación francesa poco después). A lo mejor algunos en “la otra campaña” se dan cuenta de esto, pero ¿qué hacen? López Obrador se identifica con Juárez y sabe muy bien qué hicieron Juárez y los guerrilleros indígenas frente a los franceses –¿y qué?
No se puede esperar hasta el próximo año o sexenio, ni hasta que se dé un acto de justicia a favor de las víctimas del terrorismo de estado en Atenco. El momento histórico es ahora mismo, es ayer, mañana, y pasado mañana –en Atenco, en San Diego, en Montreal, en Bolivia, en Venezuela, en Colombia, en las fronteras internacionales, en todo el planeta. Debemos unificarnos y acelerar nuestra lucha en todas las formas posibles en contra de nuestros enemigos. Sabemos bien quiénes son, no es un gran misterio. Son el imperialismo y sus lacayos.
En las palabras del lema internacional del primero de mayo de 2006: “la lucha apenas comienza”. Insisto en mi CONCLUSIÓN que es “necesario desarrollar democráticamente un programa antineoliberal, anticapitalista, pro indígena y antipatriarcal dentro de un marco internacionalista” y amplificar el frente antiimperialista incipiente. En México parece que la lucha popular está creciendo. Lógicamente, como dice la Declaración del IV Congreso Nacional Indígena en San Pedro Atlapulco, 5-6 de mayo del 2006, esa lucha es “un proceso que conduzca hacia una Nueva Constitución y otra forma de gobierno”.38
Para mí, esto significa pensar, imaginar, y construir a través de muchos congresos y asambleas populares, muchos diálogos, mucho respeto para la diferencia, un nuevo socialismo del siglo veintiuno que debe y puede ser, como explicó el gran revolucionario peruano José Carlos Mariátegui en 1928, ni calco ni copia de nada pero algo determinado heroicamente en luchas populares por los pueblos en cada país de Nuestra América.39 Tal es el proceso ya iniciado en un creciente número de países a niveles desiguales pero cada vez más combinados.
Creo que nos queda poco tiempo. Estoy cierto que como ha ocurrido tantas veces en la historia mexicana la dignidad de las y los mexicanos tendrá un impacto sumamente importante en este proceso.
¡Viva México! ¡Viva La Gran Patria! ¡Viva Otro Mundo Posible!
23 de mayo de 2006
James D. Cockcroft, Montreal, Québec, Canadá, Otro Mundo

* Dr. James D. Cockcroft, Ph.D., Universidad de Stanford, es Internet Profesor de la Universidad Estatal de Nueva York, editor honorario de Latin American Perspectives, y vicepresidente del Tribunal Benito Juárez que oyó cargos de terrorismo estadounidense contra Cuba en abril de 2005 en la Ciudad de México. Tres veces becario Fulbright, autor galardonado de 35 libros sobre América Latina, globalización, derechos humanos, migración y cultura. También es poeta. Sus cinco mas recientes libros: (1) AMÉRICA LATINA Y ESTADOS UNIDOS HISTORIA Y POLÍTICA PAÍS POR PAÍS; (2) SALVADOR ALLENDE. TEXTOS ESCOGIDOS; (3) LA ESPERANZA DE MÉXICO; (4) HISTORIA DE UN PUEBLO MIGRANTE: LOS TRABAJADORES DE MICHOACÁN; y (5) LOS LATINOS EN EL BÉISBOL DE ESTADOS UNIDOS. Como inmigrante canadiense, el doctor Cockcroft es miembro de la Coalición Venezuela Estamos Contigo, Table de Concertacion de Solidarité Cuba-Québec, Consejo Mundial del Proyecto José Martí de Solidaridad Mundial, la Coordinadora Internacional en Defensa de la Humanidad, y Comité Fabio Di Celmo pour les 5 (Montréal.) Su sitio bilingüe es www.jamescockcroft.com .

1 Prefiero llamarlo “Indo América Latina Africana” para no dejar invisible los pueblos originarios y los pueblos africanos de lo que se llama "América Latina" pero no lo hago aquí porque ni este término resuelve el problema debido al hecho, como ha explicado Carlos Montemayor, "que en estricto sentido no ha habido indios ni indígenas en América. Ha habido pueblos y existen pueblos con su propio nombre" [La Jornada, 12 de marzo de 2006.] Los pueblos Africanos también tuvieron o tienen sus propios nombres, tal cual otros pueblos de Asia, Europa y el Medio Oriente los han tendido desde hace tanto tiempo que han vivido en América Latina.

2 Veánse Paz con Democracia, “Situación de Chiapas y Alternativas Zapatistas Misión de Observación” (México: Universidad Autónoma de la Ciudad de México, febrero, 2005); Seymour Hersh, “The Iran Plans”, The New Yorker, issue of April 17, 2006 ; Stella Calloni, “Terrorismo de Estado Mundial”, Cubadebate, 7 de marzo de 2006; George W. Bush, “The National Security Strategy”, March 2006 y “The National Security Strategy of the United States of America”, September 2002 ; James D. Cockcroft “El imperialismo tiene América Latina en la mira”, Rebelión, 30 de marzo de 2005 ; Michel Chossudovsky, “The Dangers of a Middle East Nuclear War” ; y William Blum, El Estado agresor. La guerra de Washington contra el mundo (Madrid: La Esfera de los Libros, y en Cuba bajo el título "Estado Villano" Casa Editora Abril, con prólogo de Ignacio Ramonet, 2006.)

3 Véase James D. Cockcroft, “Vientos de cambio e internacionalismo desde Latinoamérica”, , 04 de enero de 2005.

4 Vicky Peláez, El Diario/La Prensa (New York), 6 de abril de 2006. Véanse también: Juan Gonzalez, Harvest of Empire: A History of Latinos in America (New York: Penguin Books, 2000) y para informes diarios sobre el movimiento de los inmigrantes .

5 Hay una militarización de la frontera colombiana-venezolana, resultando en matanzas de sindicalistas y ciudadanos venezolanos llevadas a cabo por militares y paramilitares colombianos. Esa guerra “de baja intensidad” continua. Hubo un paro patronal petrolera al fin de 2002 que paralizó la economía durante dos meses. En mayo de 2004 hubo un intento frustrado de golpe de estado en las afueras de Caracas por las mismas fuerzas de Colombia disfrazadas como militares venezolanos. Al fin del mismo año el representante de relaciones exteriores de la guerrilla colombiana FARC Rodrigo Granda fue secuestrado en Caracas, estilo Plan Condor. Chávez ha dicho muchas veces que él tiene copias de planes estadounidenses de tumbarle militarmente.

6 Para más información sobre “la segunda revolución por la independencia” de América Latina, véase James D. Cockcroft, “América Latina y Estados Unidos: historia y política país por país” (México: siglo veintiuno editores, 2001), en especial la “Conclusión”.

7 Véase “Terrorismo Made in USA en las Américas. Una enciclopedia básica” Desde hace años en países andinos (y en Cuba en el caso de la fiebre dengue, entre otros) el gobierno estadounidense ha llevado a cabo un bioterrorismo contra campesinos cultivando coca y otros cultivos. Mientras tanto, Monsanto y un puñado de compañías farmacéuticas se están aprovechando de los derechos de “patentes de propiedad intelectual relacionados al comercio”, reconocidos por la Organización Mundial del Comercio (OMC), para saquear la flora y fauna – la famosa “bio-piratería”. Ésta incluye el pillaje de los conocimientos científicos de grupos indígenas, una tradición de 500 años que ha beneficiado mucho al desarrollo de la medicina occidental.

8 Ibid.

9 Véase Eva Golinger, El Código Chávez: Descifrando la intervención de los Estados Unidos en Venezuela (Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2005.)

10 Véase John Pilger, “Imperialismo: La próxima guerra”, Znet, marzo de 2006 .

11 Véanse “México se queda sin agua”, editorial, La Jornada, 10 de marzo de 2006, y John Saxe-Fernández, “Agro, agua y seguridad nacional”, La Jornada, 16 de marzo de 2006.

12 Según el CIA World Factbook, 70% del transporte anual de cocaína desde Sur América pasa por México [http://www.cia.gov/cia/publications/factbook/geos/mx.html.]

13 Véanse y John Saxe-Fernández, “La Casa Blanca: matriz de Fox”, La Jornada, 2 de marzo de 2006. En el sistema del Pentágono el Comando de la América Norte que intenta vincular las fuerzas armadas de México, Canadá y Estados Unidos está, tal cual El Comando Sur, bajo el mando del SOCOM (Mando Secreto de Operaciones Especiales), famoso por haber dirigido la desestabilización e invasión de Irak. El SOCOM y sus Fuerzas Especiales no tienen controles jurídicos y están financiadas para hacer lo que quieran en cualquier parte del mundo bajo el pretexto de una guerra “contra el terrorismo”. Cómo ha dicho Rumsfeld, “la libertad significa ser libre para hacer la maldad”. Se supone que el Programa TIA (Total Information Awareness), rechazado por el Congreso hace algunos años, ya estará delegado al Pentágono. Es un proyecto de control social a escala planetaria que no respetará fronteras y vida privada y usará una tecnología muy avanzada como “micro-vigilancia”. Véanse el artículo por Seymour Hersh en New Yorker, 24 y 31 de enero de 2005, y Thierry Meyssan, “Ojo del Pentágono,” Entorno, 17 de febrero de 2005. Según el investigador estadounidense Roderic Camp, hay un sistema de seguridad en México “cuya vigilancia corre a cargo del Comando Norte, un organismo decisorio en materia de ‘seguridad continental’, en el que los militares mexicanos están destinados a cumplir funciones secundarias o de subalternos” (Roderic Camp, “Legitimar al Comando Norte del ejército de los EEUU en México”, .) Ya, como me explicó Gilberto López y Rivas en mi entrevista con él en marzo de 2006, México “ha entregado la fiscalización de sus aduanas, puertos y aeropuertos y otros puntos importantes de su seguridad nacional a los oficiales de los servicios de seguridad de Estados Unidos”. En cambio, desde finales de 2005 Washington ha suspendido la asistencia militar porque México suscribió el convenio de la Corte Penal Internacional sin excepción para ciudadanos de Estados Unidos. En los últimos diez años, el Estado mexicano había sextuplicado el valor de las importaciones de armamento y equipo militar, según una noticia en La Jornada, 30 de abril de 2006. Sobre el PPP, véase entrevista a James Cockcroft, La Jornada, 10 de marzo de 2002 y Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo, “Plan Puebla Panamá Exists and Mesoamerica Resists” (E-mail ucizoni@laneta.apc.org.)

14 Carlos Montemayor, respuesta a mi cuestionario en marzo de 2006. Para la historia de la privatización, véanse James D. Cockcroft, La Esperanza de México (México: siglo xxi editores, 2001), 271, 329-390; John Saxe-Fernández, La compra-venta de México (una interpretación histórica y estratégica de las relaciones México-Estados Unidos), México: Plaza & Janés, 2002.

15 Guillermo Almeyra, “Los hechos son tozudos”, La Jornada, 2 de abril de 2006.

16 Véanse Octavio Rodríguez Araujo y Carlos Sirvent, Instituciones electorales y partidos políticos en México (México: Jorale Editores, 2005,) Anexo 2: Estadísticas electorales básicas (1988-2003); Latin American Perspectives, “The Mexican Presidency, 2006-2012: Neoliberalism, Social Movements, and Electoral Politics”, 33:2 (March-April 2006.)

17 Marco Rascón, “La silla presidencial vacía,” La Jornada, 25 de abril de 2006.

18 Citas de La Jornada, 18 de marzo de 2006.

19 José Enrique González Ruiz, respuesta a la segunda pregunta de mi cuestionario.

20 Durante la década 1980, Negroponte fue embajador en Honduras de donde dirigió la guerra terrorista contra los Sandinistas en Nicaragua y las fuerzas democráticas del resto de Centro-América.

21 Véase Cockcroft, La Esperanza de México, 394-410. En mi opinión, México y Estados Unidos son semi narco-estados porque protegen los intereses de los grandes bancos que reciben la mayor parte del inmenso flujo del dinero narco.

22 Miguel Concha, “Ausencias notables,” La Jornada, 8 de abril de 2006.

23 Véanse James D. Cockcroft, “Perspectivas de nuevos socialismos en América Latina”, , 28 de mayo de 2005; “El imperialismo tiene América Latina en la mira”, Revista Mate Amargo, Buenos Aires, abril de 2005; “Vientos de cambio e internacionalismo desde Latinoamérica”, , 1 de abril de 2005; “Imperialismo, estado y movimientos sociales latinoamericanos frente al fracaso de la globalización neoliberal”, Rebelión, 19 de junio de 2004 .

24 Véase Luis Hernández Navarro, “La sexta declaración y la otra campaña, el romper de la ola”, La Jornada, 3 de abril de 2006. Para la izquierda del siglo veinte, véanse Cockcroft, La Esperanza de México, 312-319, 350-457, y América Latina Y Estados Unidos, 135-153. Véanse también Octavio Rodríguez Araujo, Izquierdas e izquierdismos (México: siglo xxi editores, 2002) y Derechas y ultraderechas en el mundo (México: siglo xxi editores, 2005.)

25 Véase Cockcroft, La esperanza de México”, 338, 415-441.

26 Luis Hernández Navarro, “Las Truchas: la crisis de un modelo de mando,” La Jornada, 25 de abril de 2006.

27 Véase http://www.NOHR4437.org; ; La Jornada, 2 de mayo de 2006.

28 Véase Cockcroft , La esperanza de México, 219, 423-457; Historia de un pueblo migrante: los trabajadores de Michoacán (México: Jorale Editores, 2005); y Outlaws in the Promised Land: Mexican Immigrant Workers and America's Future (NY: Grove Weidenfeld, 1988.)

29 Véase, por ejemplo, el comunicado de Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo (TDR-ERP), 26 de enero de 2006

30 Véase “Continuidad y discontinuidad en las propuestas zapatistas”, Editorial de Bandera Socialista 20, enero de 2006.

31 Véase subcomandante Marcos, “Mensaje de la Comisión Sexta del EZLN en memoria de Zapata, luchando el 10 de abril” y La Jornada, 30 de abril de 2006, donde se reporta que Marcos llamó a los trabajadores "a luchar para destruir a los capitalistas y quitarles ya la propiedad de los medios de producción... Entendemos que el capitalismo es el enemigo y que no podremos vivir con dignidad y paz hasta que sea destruido ese sistema y todo lo que los sostiene"; para los manifiestos del PLM y los Magonistas, véase James D. Cockcroft, Precursores Intelectuales de La Revolución Mexicana (México: siglo xxi editores, vigesimocuarta edición, 2004.)

32 Véase http://www.rebelion.org/noticia.php?id=29752.

33 Montemayor, respuesta a mi cuestionario, y Luis Villoro, “La alternativa de la democracia,” La Jornada, 2 de abril de 2006.

34 Veanse Gilberto López y Rivas, “Dos campañas, dos caminos”, La Jornada, 14 de enero de 2006 y “La otra campaña y sus detractores”, La Jornada, 7 de abril de 2006; Montemayor, respuesta a mi cuestionario.

35 Immanuel Wallerstein, “Migración: ¿un contragolpe al contragolpe?”, La Jornada, 9 de abril de 2006.

36 Jacobo Torres de León, “Culminó el Foro Social Mundial Nuestra lucha continua,”

37 Uno de los mejores artículos que he leído hasta ahora es “Imágenes de un futuro incierto,” por Luis Hernández Navarro, La Jornada, 23 de mayo de 2006, que concluye: “Grandes empresarios [Altos Hornos de México] que denuncian al gobierno por promover la desestabilización, políticos víctimas de la violencia [Oaxaca y otros lugares], dirigentes sindicales repudiados por sus afiliados, ciudadanos que se enfrentan con la policía. ¿Qué indican estos hechos aislados entre sí? Que en pleno proceso electoral el país vive una grave descomposición política y una severa polarización social... Que el descontento social está ampliamente extendido y propicia fuertes explosiones de descontento. Que la capacidad gubernamental para hacer frente a ese malestar se ha reducido dramáticamente. Que para enfrentarlo hay que hacer uso de la violencia y no de la negociación. Ninguno de estos hechos tiene que ver con la otra campaña ni con el conflicto de Atenco. Pero, por donde la otra pasó se encontró con multitud de problemas similares a los señalados... Lo que hoy está en disputa en el país no es sólo quién va a ganar las elecciones. Está en juego, también, si el encono y explosividad del México de abajo puede ser organizado nacionalmente para construir una salida política favorable a los excluidos.” Una parte de mi quinta pregunta en el cuestionario fue “¿Hay posibilidades en México en 2006 de una explosión social?” Y casi todos respondieron que “No,” por lo menos en la situación actual. En cambio, Luis Hernández respondió “Sí veo posibilidades de una explosión social grande importante en un lapso de tiempo no muy grande,” y la Declaración del Comité Político del PRT en abril de 2006 dijo que la crisis del sistema político “Es el preámbulo de una nueva explosión o caída de este sistema que dará lugar a nuevas expresiones políticas nacionales”. Otros buenos artículos sobre Atenco fueron: Lidia Cacho, “La violencia de Estado contra las mujeres,” La Jornada, 18 de mayo de 2006; Miguel Concha, “Violencia represora del Estado,” La Jornada, 20 de mayo de 2006; y “Entrevista/Subcomandante Insurgente Marcos /II” por Hermann Bellinghausen, La Jornada, 10 de mayo de 2006.

38 Véase IV Congreso Nacional Indígena, “Declaración de N’Donhuani,” Minga Informativa de Movimientos Sociales [http://movimientos.org/enlacei/show_text.php3?key=7124].

39 Véase Michael Löwy, “Ni calco ni copia: Che Guevara en búsqueda de un nuevo socialismo,” http://www.nodo50.org/cubasigloXXI/congreso/lowy_10abr03.pdf .

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